
Domingo 19 de abril de 2009
El fiscal Hernán Soto hizo la mejor descripción de María José Esquivel Améstica (16), al compararla con Sebastián Ovalle Ovalle (19) y Richard Candia Salas (19), los primeros detenidos por el balazo que le quitó la vida a la muchacha en un bus del Transantiago, el domingo pasado.
"Ese Domingo Santo, día de fiesta sagrada, en vez de estar descansando como cualquier otro joven que estudia, María José iba a trabajar para ayudar a su familia. Qué diferencia más radical con estos jóvenes imputados", dijo el representante de la Fiscalía Metropolitana Sur.
El fiscal se refería a que Ovalle y Candia abandonaron los estudios en segundo y primero medio respectivamente. No tienen oficio conocido, registran cada uno condenas por robo con violencia y el día de los hechos, antes de abordar el bus del Transantiago, habían estado bebiendo y drogándose.
HISTORIA DE ESFUERZO
María José, la "Cotita" como le decían en el pasaje Río Loa, Población 6 de Mayo, en La Pintana, era la segunda de los cinco hijos de Elízabeth Améstica (43), asesora del hogar en el barrio alto, y Carlos Patricio Esquivel (45), obrero de la construcción.
Elízabeth Améstica llegó desde Yungay, Región del Biobío, a trabajar a la capital, donde conoció a su marido. Han vivido desde siempre en La Pintana. Su hija mayor, Javiera (19), actualmente reside en el sur. Ahora que no está María José, le siguen Francisca (17), Belén (14) y Samuel Patricio (11).
María José cursó la enseñanza básica en la sencilla escuela Capitán Ávalos, ex 528, que se encuentra a pocas cuadras de su casa. Los amigos del pasaje Río Loa que estudiaron con ella la recordaron como una alumna aplicada, que sacaba notas 6 y 7.
Su primo, Pedro Contreras, dice que "la Cotita jamás tuvo pololo, no salía ni a la calle. Lo único que quería era sacar sus estudios de Administración y seguir una carrera. Era súper sana". Pedro es hijo de Eliana Molinares, la tía de María José que expulsó a Sebastián Piñera del velorio.
"La Cotita era sencilla, la única moda que le gustaba era la del grupo mexicano RBD y nada más. Eso sí, le gustaba el Colo, era alba hasta los huesos", añadió Contreras.
María José se destacó también en el Centro Politécnico San Ramón, de La Pintana, donde seguía la especialización en Administración de Empresas. Ocupaba los primeros lugares de rendimiento en el Tercero Medio A, pero también sobresalía por su personalidad.
Edgardo González, inspector de este liceo, recuerda que María José "siempre se las ingeniaba para ser la primera en llegar a clases. Por lo mismo, la Inspectoría la había elegido para que tuviera la llave de la sala y la abriera todos los días. Era una señal de confianza".
LAS LUCAS DEL MES
Las apreturas económicas de la familia llevaron a María José a buscar un trabajo. Hace tres meses se consiguió un cupo de empaquetadora en el supermercado Alvi, del paradero 37 de avenida Santa Rosa. No sacaba más de 150 mil pesos al mes, pero harto ayudaba ese dinero a la familia.
"María José se preocupaba sobre todo de sus hermanos más chicos. Les compraba cosas. También ayudaba a la mamá para que tuviera comida y se guardaba un poco para ella. Íbamos a fiestas, pero muy poco. No gastaba mucho, porque le gustaba ahorrar", contaron Vilma Sandoval y Mirza Lliancafil, dos de sus amigas.
Pero María José tenía un problema con el Transantiago. El bus alimentador F06 era lento para pasar las mañanas de los domingo y debido a eso, en los primeros días, llegó atrasada al trabajo. Por lo mismo, en vez de tomar colectivo como le recomendaba la mamá, comenzó a levantarse más temprano, arriesgándose a que le pasara algo.
En esas poblaciones del sur de la capital, en las primeras horas de los sábados y domingo, circulan individuos peligrosos que aún andan en carretes de alcohol y drogas. Y cuando se les acaba el dinero, simplemente salen a "salvarse".
Los imputados Ovalle y Candia eran afuerinos, pero se habían juntado con un "doméstico" de la población 6 de mayo, Miguel Rojas Urrutia (32), alias "Miguelito". Después de una noche de juerga, los tres salieron a "salvarse" al sector del supermercado Alvi.
Tomaron el bus F06 y Rojas Urrutia se sentó detrás de María José. Al manipular una pistola, este "doméstico", llamado así y también odiado en la población por asaltar a sus propios vecinos, destrozó una vida poco común entre los jóvenes de hoy, sobre todo de los sectores postergados de la sociedad chilena.