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  Contra las cuerdas

  Contra las cuerdas

  Mickey Rourke en la película que él mismo -y buena parte de la crítica y jurados- ha calificado como el mejor trabajo de su vida.

Jueves 23 de abril de 2009


Hay personas a quienes la vida les da y no consejos. Sino golpes. Combos, patadas giratorias, llaves mortales, lazos al cuello y ascensores de la muerte. Para ellos la fuerza no está determinada por lo duro que puedan pegar, sino por las veces que pueden levantarse. Para un competidor de lucha libre, esto resulta una característica tan necesaria y pegada como sus ajustados trajes de spandex. Mientras más sangre, más te aplauden. Mientras más duro caigas, más te admiran. Cada cicatriz es una medalla de guerra que permite validarse ante quien se atreva a decir que su lucha es

falsa. A Randy 'El Carnero' Robinson (Mickey Rourke) le sobran cicatrices, y le quedan un par de caídas fuertes, y el desafío que debe enfrentar es cuántas veces logra todavía levantarse antes que el referí llegue a la cuenta de tres. Las matemáticas nunca han sido amables. Resulta que el equilibrio de la vida se divide así: en la primera parte, tienes más futuro que pasado, por ende tu mirada está puesta allí, en lo quieres alcanzar.

Después la balanza se inclina hacia la parte más cruel: tienes más pasado que futuro. La mirada, el énfasis se dirige hacia contrastar lo que quisiste con lo que lograste, a cosechar (lo poco y nada) que sembraste, y a echar de menos lo que se te quedó atrás. En esa está Randy. Intentando a duras penas, y en jerga pelotera, con más ganas que fútbol, recuperar algo del amor de su hija adolescente (Evan Rachel Wood) a la que abandonó de cachorrita. Al mismo tiempo con la otra mano se ve necesitado de amor verdadero y sus opciones no son muchas más que las de un curado al final de la fiesta: buscando minas debajo de las mesas. Se enamora de una stripper.

Sin malinterpretar, la deliciosa Cassidy (Marisa Tomei, que nos deleita con el primer desnudo de su carrera) es más que una simple desnudista, más que tetas y poto, son los únicos brazos y oídos a los que Randy puede acudir. A eso sumemos (otra vez las crueles matemáticas) un ataque el corazón y una carrera en vertiginosa decadencia, y tenemos el clásico filme sobre redención y búsqueda de afectos. Un viaje iniciático pero al revés. En rewind. Esta vez con golpes y caídas que nada tienen de metafóricas. Esta vez con un Mickey Rourke en la película que él mismo- y buena parte de la crítica y jurados- ha calificado como el mejor trabajo de su vida. Con un Darren Aronofsky ("Réquiem por un sueño") que solidario y desprendido de su ego como director le deja espacio a su protagonista para jugar, y éste responde al desafío dejando sangre, sudor y lágrimas en el cuadrilatero.

Título: El luchador (2008)
Director: Darren Aronofsky
Protagonistas: Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood
Género: Drama
Duracion: 111 minutos

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