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  Amor profundo

  Amor profundo

  "Creo que mi pareja tiene un pene de tamaño normal, no he tenido muchas experiencias, pero su pene es más grande que el de cualquier hombre con el que he estado. Lo que me llama la atención es que con él no sentía lo mismo que siento ahora. Él también me comenta que ha notado un cambio importante y me echa toda la culpa a mí ,diciéndome que el problema no es el tamaño de su pene, sino el tamaño de mi vagina".

Domingo 26 de abril de 2009

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43 kbMás de alguna vez me han llegado a consultar mujeres, generalmente sobre 40 años, aproblemadas por encontrar que tienen la cavidad vaginal muy grande. Muchas veces las parejas de éstas describen que incluso no sienten mucha diferencia entre tener el pene dentro o fuera de la vagina. Esta semana recibimos al mail consultoriosexual@lanacion.cl el caso de Sara (nombre ficticio). Ella señala que tiene 46 años y 3 hijos, todos por parto normal; y que tras esto, su cavidad vaginal se ha dilatado. Ante esto nos podemos preguntar si es que efectivamente su vagina estará muy dilatada o el pene de su pareja no es lo suficientemente grande. Al respecto ella dice: "Creo que mi pareja tiene un pene de tamaño normal, no he tenido muchas experiencias, pero su pene es más grande que el de cualquier hombre con el que he estado. Lo que me llama la atención es que con él no sentía lo mismo que siento ahora, o más bien, que no siento. Él también me comenta que ha notado un cambio importante y me echa toda la culpa a mí diciéndome que el problema no es el tamaño de su pene, sino el tamaño de mi vagina, lo cual me hace sentir muy mal y ha hecho que bajen mis ganas de tener sexo con él. También he leído que hay variaciones dependiendo del ciclo menstrual, posiciones, contracción de ciertos músculos, etcétera".

Aunque ésta es una pregunta de carácter médico, aprovecho el espacio para contestarle a esta lectora, basándome en el conocimiento que tengo al respecto y el que me han entregado profesionales médicos especialistas en el tema.

La vagina es un espacio virtual, un conducto rodeado de músculos, por lo que es elástica y si los músculos se encuentran firmes, la vagina está más estimulada y resistente. Con los reiterados partos es posible que los músculos se encuentren flácidos, menos fuertes, por decirlo de algún modo. Ahora pensemos que si las paredes de la vagina son músculos que están un poco hipotónicos [con menor tono], como si no los hubiésemos estimulado por mucho tiempo, podríamos pensar que si comenzamos a ejercitarlos podríamos tonificarlos y la vagina comenzaría a ser más continente. Una forma de ejercitar es con los ejercicios de contracción del músculo pubococcígeo o de Kegel. Ahora, para que puedas identificar el músculo al cual me refiero, te recomiendo que hagas el ejercicio de que la próxima vez que vayas al baño a orinar, interrumpas voluntariamente el flujo de orina. El músculo que usas para hacer esto, es el señalado. Esa contracción la deberías hacer, sin estar orinando, 30 veces en la mañana, 30 en la tarde y 30 en la noche, contrayendo por 2 segundos y relajando por uno, aumentando hasta cien contracciones 3 veces por día. Esto es muy simple, y una vez construido el hábito es posible que los realices en automático, al estar en tu trabajo, viendo televisión o mientras vas de un lugar a otro.

El objetivo es que tus músculos perineales se tonifiquen y no sólo tu vagina cambiará, también tu orgasmo podrá ser más intenso y lograrás la prevención de la incontinencia urinaria. Para ejercitar mejor existe también un dispositivo médico que ayuda a medir la intensidad de la contracción realizada. Esto lo puedes ver con tu ginecólogo o con un kinesiólogo especialista en suelo pélvico. Estos consejos son saludables y no intervencionistas: también se puede hacer una colpoperineorrafía. Es decir, se puede operar cortando la pared de la vagina y suturándola en un diámetro menor, que es una práctica quirúrgica utilizada en el prolapso vaginal. Es importante que evalúes los beneficios y los riesgos antes de exponerte a una operación. Con los años todos los tejidos suelen perder tonicidad, se tornan mas flácidos, los ejercicios nos mantienen activos y tensos por más tiempo. Aunque elijas operarte no dejes de hacer los ejercicios, ya que tienen muchos beneficios en la sexualidad y la función urogenital.

Por otro lado, te recomiendo que converses con tu pareja y que antes de criticarlo por lo duro o hiriente que puede haber sido contigo, le expreses cómo te sientes tú con esto y con la actitud que él ha tomado. Finalmente es uno de los costos que puede sufrir tu cuerpo después de parir sola los hijos que juntos disfrutan y quieren tanto.

 

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