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  Soñar con los pies

  Soñar con los pies

  El miércoles los bailarines saldrán a la calle a mostrar sus movimientos. En su día, la danza no hace distingos, aunque el gran sector independiente de esta disciplina vive en la contradicción: a pesar de la brillantez de coreógrafos y bailarines, la precariedad económica marca el pulso.

Domingo 26 de abril de 2009

Hay que tener mucha energía para caer al suelo y saltar en una diagonal al infinito. Y volverlo a hacer. Y repetirlo muchas veces. Y seguir haciéndolo todos los días. Se necesitan condiciones, talento y fuerza, pero también entrenamiento, apoyo y un lugar donde hacerlo. La situación de la danza independiente en nuestro país podría verse así en una coreografía.

Por un lado está por los aires: tiene una historia potente, coreógrafos reconocidos afuera, bailarines constantemente invitados a perfeccionarse, festivales y ocho escuelas. Por otro cae con peso muerto: un presupuesto público minúsculo, un campo limitado, baja difusión, espacios cerrados y unas condiciones para desarrollarse profesionalmente parecidas a la frase "por amor al arte".

El miércoles se celebra el Día Internacional de la Danza (ver recuadros) y al parecer el horizonte se empieza a abrir. Por lo menos en el papel. Este domingo resucitará después de cinco años, la revista del Área de Danza del Consejo de la Cultura y las Artes, "Impulsos". A eso se suma el lanzamiento de la completa recopilación de críticas de danza del periodista Hans Erhmann, "Cuatro décadas de ballet en Chile"; y del libro de ensayos del Centro de Investigación y Memoria. Artes Escénicas (CIM/Ae), "Danza independiente en Chile, Reconstrucción de una escena 1990-2000".

"La danza ha sido invisible por su carácter efímero. Los otros circuitos se han armado a partir de colchones académicos, curatoriales y de publicaciones. Pero ahora están apareciendo", dice la historiadora del arte Constanza Cordovez. "Está el libro de Paulina Mellado, de Carlos Pérez. No es casual, hay una necesidad y una maduración de la danza", se suma el sociólogo Simón Pérez, ambos del CIM/Ae.

COMPAÑÍAS FRÁGILES

Las compañías de danza independiente tienen una historia reciente en Chile. Ejemplos cercanos como el de Pina Bausch y el Tanztheater Wuppertal, fundado en 1973 en Alemania, parecen demasiado lejanos para un país que por esos años iniciaría un retroceso cultural a todo nivel. Aunque Carmen Beuchat y Magaly Rivano ya se movían en esas lides en los '80, Según el CIM, el punto de inflexión de la danza independiente nacional está en el Centro de Danza Espiral. "Fue el lugar de encuentro de todos con todo el contenido político que tenía", cuenta Cordovez.

Los noventa fueron dominados por esos coreógrafos: Paulina Mellado, Elizabeth Rodríguez, Nelson Avilés, Isabel Croxatto, Luis Eduardo Araneda, Valentina Pavez, Rodrigo Fernández, Esteban Peña, entre otros. Hoy, todos ellos siguen al frente de la danza independiente, pero salvo Avilés con La Vitrina, no se ha potenciado el trabajo de las compañías.

Para decir que hay 30 en Chile, habría que bajar el rango casi a formación por proyecto. "Hay coreógrafos, pero las compañías tiene cortos períodos de duración. ¿De las que hay, cuántas funcionan como tal?", se pregunta la historiadora del CIM/Ae, María José Cifuentes.

Y en eso, paradójicamente, las políticas culturales de los años 90 tuvieron algo que decir. "El Fondart fue bueno para los creadores pero no apoyó la creación colectiva. Todo lo que en los ochenta se unía a los encuentros y al Espiral, se individualiza, se crea una promoción de artistas", explica Pérez

ESPACIOS PRECARIOS

Para ninguna compañía independiente ha sido fácil mantener un lugar de trabajo. "Tenemos objetivos que son validarnos como colectivo artístico: hacer obras con inserción social. Nuestra prioridad no ha sido construir un espacio tan amplio como una escuela, nos sostenemos de la formas más precarias, contamos con un cierto mecenazgo pues el costo lo asume el padre de Daniela Marini (coreógrafa)", cuenta el director de La Vitrina.

A pesar de la supervivencia común, en 2008 el espacio Calaucán y hace un par de meses Escenalborde, perdieron sus centros de operaciones en Concepción y Valparaíso. El proyecto penquista estaba destinado a la formación de jóvenes bailarines sin dinero, pero bastó que tres bicentenarios fueran rechazados para cerrar la puerta por fuera. El caso de los porteños está en el otro extremo: los gestores de Danzalborde, el único festival internacional en Chile, ahora tendrá que seguir sin su sala principal.

"Son dos pérdidas terribles de dos espacios que podían ser trampolines para el desarrollo de la danza. No entiendo por qué no fueron socorridos por el consejo y por qué no existen subvenciones a mediano plazo como en las empresas de menor tamaño", alega Avilés.

Pilar Romero, coordinadora del Área de Danza del Consejo de la Cultura, lamenta ambos episodios. "Vamos a seguir luchando por ambos proyectos. Aquí es donde se ve el trabajo, la colaboración y el apoyo. Y el gobierno regional debiera participar en estos proyectos, porque con parte de la oferta artística de la ciudad", dice.

POLÍTICA DE LA DANZA

La danza independiente se para al otro lado de los cuerpos institucionales. No tienen financiamiento directo del Estado como el Ballet Nacional Chileno (BANCh), el Ballet de Santiago y el Ballet Folclórico Nacional (Bafona). De hecho, cuando Ricardo Lagos celebró un año de gobierno, el evento dejó fuera a los bailarines independientes, quienes protestaron bailando afuera de La Moneda. "Le hicieron llegar la carta a Lagos, y fue posible que se creara el área, aunque sin plata. Pero es una importante muestra de asociatividad", explica Cifuentes.

Hoy hay presupuesto, aunque bastante menor comparado con el cine. Y aunque todavía no hay ni un consejo ni una ley de la danza, Romero destaca el trabajo de las mesas regionales de danza y la "ventanilla abierta", nueva modalidad de financiamiento para que las compañías muestren sus trabajos fuera del país, con 45 días de anticipación.

Según la gestora, además del Centro Nacional de las Artes Escénicas Gabriela Mistral, que se abre el próximo año, a fines de éste, la Mesa Nacional antecederá una política de la danza. "Debemos lograr una política de la danza, un consejo como lo tienen los demás, es la única manera de desarrollar esta sacrificada profesión". LCD

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