
Domingo 26 de abril de 2009
Una pantalla dividida, con 300 mil personas que pese a las drogas, la lluvia y el barro, levantan encendedores para recibir la noche, mientras Alvin Lee comanda una canción que trepa hasta los 11 minutos, "I'm going home", volado como zapatilla, saturado de luces rojas, hipnotizando con erupciones de blues-rock a los feligreses del mayor evento cultural de los años sesenta. Pasando a la historia como campeones de Woodstock.
Ten Years After fue la sorpresa del megaevento hippie. Una banda inglesa fascinada con el blues, con unos cuantos hits al otro lado del Atlántico, que ascendió al estrellato después de esa presentación en Woodstock y la consecuente película. Luego exploraron un lado más radial "Space in time" (1971), por ejemplo , gastaron sus armas, Alvin Lee tomó su camino, organizaron un par de reuniones de aniversario y hasta ahí no más la cosa.
Décadas después, Ric Lee (no hay vínculos sanguíneos con Alvin), el baterista de la hazaña, contesta el teléfono en Inglaterra. La banda se aburrió de las negativas de su ex guitarrista y vocalista para reformar Ten Years After y contra todo diagnóstico médico que uno pudiese aventurar tras ver Woodstock, el grupo está vivo, gira por Europa y el miércoles tocará en Chile en el Backstage del Patio Bellavista, donde caben sólo 400 personas. "Será una mezcla", adelanta el batero, "estarán los clásicos 'I'm going home', 'I'd love to change the world', 'Good morning, little schoolgirl' y el material de nuestros dos últimos discos, con dos horas de duración".
Porque atravesados por el impulso de volver a las pistas, los Ten Years After probaron un par de músicos, "un guitarrista alemán, uno italiano, que más o menos eran de nuestra edad, pero no funcionó", recuerda Lee. Hasta que el hijo de Leo Lyons, bajista de la banda, sugirió a un compañero de colegio, Joe Gooch, 30 años menor que el promedio de los integrantes. La insistencia dio resultado y Ric Lee se encontró con un CD en sus manos. Apretó "play": "Había grabado 'I'm going home' y 'Red house' de Jimi Hendrix. Y quedé pasmado con 'Red house', era asombrosa. Fui a verlo a su casa y ya estábamos absorbidos entre ensayos".
Paz, amor, levántense
Y bueno, Alvin Lee ya no está, pero la postal de Woodstock está lejos de acumular barro. A cuatro décadas del reventón hippie, Warner está preparando para este año un DVD conmemorativo, que haga justicia al documento generacional. El baterista de Ten Years After dice que la producción anduvo tras todos los sobrevivientes del concierto para elaborar los "extras" del lanzamiento. "Es fácil para la gente de hoy plantearse de manera cínica frente a esos años. Pero lo cierto es que fue la primera vez que 300 mil personas se convocaban en torno a la paz, el amor y la música. Lo siento como si fuera ayer. Fue el primero y el mejor de los festivales. Después de eso, los hombres del billete llegaron. Un año después, tocamos en el festival de Isle Wight, y ya era distinto, había ánimo de lucro".Pasaron 40 años, pasaron las mansiones con "unas 14, 17 habitaciones y 40 acres de tierra", pasó el contrato con Columbia donde los mimaban con "seis vinilos a la semana, lo que hoy es un infierno a la hora de almacenar". Reformados, Ten Years After manejan su propio sello, han publicado dos discos de estudio ("Now", de 2004, y "Evolution", de 2008) y justo antes de venir a Santiago, alargaron una gira europea y tuvieron que reprogramar la fecha en Chile. "Íbamos a hacer una fecha en Brasil, pero el promotor tuvo unos problemas personales y se cayó. Pero no quisimos cancelar Chile, porque nos enteramos que estaba todo vendido. Lo único que queremos es hacer a todos felices. Nosotros ya lo estamos". LCD