Su poesía es un diario de vida. El insomnio, el jazz, la muerte, la enfermedad, la belleza, la carne, los libros, se convierten en cientos de versos que Claudio Bertoni escribe en pequeños cuadernos.
"Piden sangre por las puras" es su poemario más reciente, que a partir del próximo lunes estará disponible en librerías por Editorial Cuarto Propio.
Desde su refugio en Concón, el poeta nacional cuenta que el libro se iba a titular "Pie plano", pero "el otro verso me funcionó mejor no más", dice y responde por qué el volumen es como una antología de la muerte.
La partida de autores como Gonzalo Millán, Rodrigo Lira, Roberto Bolaño, George Trakl, Jacques Prévert, Allen Ginsberg y Julio Cortázar, motivan más de un poema en "Piden sangre por las puras".
"La muerte está presente y estará más presente porque estoy cada día más viejo, y uno se enferma y piensa en morirse y eso a uno no le gusta", dice con velocidad a través del celular a sus 63 años.
MÁQUINA DEL TIEMPO
En el poema "La muerte de un poeta" cuenta cuando le avisaron del fallecimiento de Jorge Teillier, y reclama porque la información no salió en ningún medio de comunicación. "y en los diarios no salía Teillier/ lo único que salía/ era Bam Bam Zamorano/ porque había metido 2 goles ayer/ en el partido con Australia/ y el Chino Ríos/ también salía".
Por estos días Bertoni lee los "Apuntes", de Elías Canetti. "Es el tipo de literatura que me gusta. Tengo el libro hiper subrayado", relata con entusiasmo mientras prepara el segundo tomo de "Rápido, antes de llorar", sus diarios aparecidos por Ediciones Universidad Diego Portales, que se publicará a fin de año. "Ahora mismo estoy transcribiendo cuadernos, es como meterse en la máquina del tiempo. Imagínate que yo me fui a Europa antes del golpe, y volver a leer todo eso, ha sido súper fuerte en realidad".
La poesía de Bertoni mezcla recuerdos con instantáneas de lo que está ocurriendo en el momento que escribe. Y para constatar, en una revisión de "Piden sangre por las puras", se codean desde Los Beatles con Tanizaki y Pirincho Cárcamo, hasta Ray Charles, Neruda, Richard Avedon con Myriam Hernández y Rimbaud.
-Algunas personas sienten que tu poesía es grosera.
-Cada uno la puede tachar como quiera. Yo encuentro que no es grosera, y me molesta profundamente la grosería y la vulgaridad. Pero habría que ponerse a definir que significan esas palabras. Es ridículo, porque la poesía hace tiempo que se puede hacer con el habla de la calle. Con garabatos se hacen poemas malos, pero también buenos. Casi toda la poesía está escrita sin garabatos y hay toneladas de poesía pésima y que es un disparate.