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Sábado 2 de mayo de 2009
El 7 de septiembre de 1977 coincidían en Washington tres dictadores latinoamericanos: Francisco Morales Bermúdez, Hugo Banzer Suárez y Augusto Pinochet Ugarte.
En medio de los cortinajes de la firma de los tratados Torrijos-Carter, los bolivianos acusaban a los peruanos de bloquear el Acuerdo de Charaña con Chile sobre salida soberana al mar.
"Se acercaba el centenario de la Guerra del Pacífico y sus analistas avizoraban una guerra que esta vez comenzaría con Argentina".
Hacía dos años, en 1975, Pinochet y Banzer se habían reunido en la zona fronteriza de Charaña y Visviri para analizar una negociación sobre un corredor terrestre con mar adyacente comprendido, pero esa vez en Washington -en una ruda reunión de los tres gobernantes de facto en la embajada chilena- la negociación quedó nuevamente bloqueada.
La escena es el punto de arranque de una tensa historia contemporánea, aunque éste sea un concepto paradójico per se, advierte José Rodríguez Elizondo.
Según el autor de "De Charaña a La Haya", el episodio "demostró que ni siquiera tres dictadores, con todo el poder que significaba carecer de oposición establecida, podían zafarse de los amarres geopolíticos generados por la vieja guerra".
El conflicto no se disolvió, pero se impuso la cautela militar, afirma.
"El frustrado acuerdo de Charaña fue una caja andina de Pandora". El autor recuerda que en los tiempos de Charaña el tema de la frontera marítima chileno-peruana no existía como problema.
El abogado, periodista, diplomático y académico chileno -Premio Rey de España de Periodismo y Premio Internacional de la Paz del Ayuntamiento de Zaragoza, entre otras distinciones- advierte que su narración avanza "sobre una verdad triste, la ironía de Lord Wellington ante los rescoldos humeantes de Waterloo": no hay tragedia más grande que una victoria.
Salvo la tragedia de una derrota. "De Charaña a La Haya" es un informado, ameno y polémico reportaje, un vuelo rasante sobre las trastiendas del poder en la región.
En palabras del senador Ricardo Núñez, el autor "nos propone renovar la relación generando un clima de más confianza y amistad entre nuestros países que hagan ciertas las buenas intenciones y las declaraciones de buena voluntad. Nos propone avanzar en la idea de un 'trilateralismo diferenciado' a través del cual se construya un futuro común en este mundo nuevo crecientemente globalizado y difícil en el cual vivimos".