
Sábado 2 de mayo de 2009
El mismo día en que la empresa Chrysler anunciaba una alianza estratégica con Fiat tuvo que declararse en quiebra, debido a la postura de un grupo minoritario de acreedores que se negaron a aceptar la oferta realizada por el Gobierno de Estados Unidos para canjear la deuda.
"Nadie debería confundirse sobre lo que el proceso de quiebra significa. Ésta no es una muestra de debilidad, sino un paso más en el camino, claramente marcado, de recuperación de Chrysler", sostuvo el Presidente estadounidense Barack Obama, quien agregó que era inaceptable "que un pequeño grupo de especuladores pusiesen en peligro el futuro de Chrysler al rechazar hacer sacrificios como todo el mundo".
De hecho, él junto al Primer Ministro canadiense, Stephen Harper, anunciaron que entre ambas naciones proporcionarán US$10.500 millones de dólares de ayuda a la compañía automotriz.
VENTAS
La quiebra de Chrysler se da durante un complejo momento de la industria. Ayer se informaron las ventas de vehículos en EEUU de tres grandes firmas en abril y los resultados no fueron muy alentadores.
General Motors (GM) tuvo un retroceso de 34% de su comercialización a 173.007 unidades, aunque respecto a marzo hubo un progreso de 11%.
"Desde el punto de vista de la venta minorista, GM y la industria en su conjunto conocieron en abril los mismos ritmos de venta que en febrero y marzo", sostuvo Mark LaNeve, responsable de ventas de GM en América del Norte.
Por su parte, el grupo Ford vendió 134.401 vehículos, lo que significa un 31,6% menos que hace un año.
Ken Czubay, vicepresidente de Ford para Ventas y Mercadotecnia, dijo a través de un comunicado que "seguimos operando en un ambiente económico muy difícil y competitivo. Dado este ambiente, estamos muy animados por la respuesta de los consumidores a nuestros nuevos autos medios".
Finalmente, la marca Toyota registró una caída de 41,9% de sus ventas, totalizando 126.540 unidades.
SECTOR INMOBILIARIO
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunció el lanzamiento de una ayuda para el sector inmobiliario comercial, afectado por la crisis.
El programa -lanzado oficialmente en marzo- está dotado de 200.000 millones de dólares y busca desbloquear el mercado del crédito y se abre a los títulos adosados a préstamos inmobiliarios comerciales que espera evitar las faltas de pago en el sector.