Su preocupación por el rumbo que está tomando la discusión sobre una eventual reforma a la educación
superior plantean los presidentes de FEUC y de la FECh, Miguel Crispi y Federico Huneeus, respectivamente, quienes temen que se "encierre" el debate entre dos o tres actores.
La ministra de Educación, Mónica Jiménez, ya anunció que su cartera está preparando cambios a este nivel de enseñanza, que incluirían una reforma al sistema de financiamiento, ampliación del Consejo de Rectores que agrupa a las llamadas universidades tradicionales -creadas antes de 1981- y modificaciones al Aporte Fiscal Indirecto (AFI) para que no se distribuya solamente en función de la PSU.
Al mismo tiempo, al interior del Consejo de Rectores -organismo que sesionó el jueves pasado en Talca- se han profundizado en los últimos meses las diferencias.
Por una parte, las universidades estatales reclaman trato preferencial del Estado en materia de financiamiento, y por otro lado las privadas -como la Universidad Católica y la de Concepción- crearon recientemente la Red Cruz del Sur para defenderse de una ofensiva que consideran discriminatoria.
"La discusión sobre educación superior se está haciendo en un pimponeo entre el ministerio y los rectores de las universidades de Chile y Católica. Nos preocupa que esto llegue a un puerto parecido al de la LGE; que, al final, la educación pública no sea la que se fortalezca", sostiene Miguel Crispi.
PLEBISCITO
Las federaciones llamaron a realizar un congreso nacional, en junio, con la participación de todos los actores involucrados -incluyendo a alumnos y docentes de institutos profesionales y centros de formación técnica que, según los dirigentes, también han sido marginados de la discusión.
Proponen un plebiscito para que la ciudadanía se manifieste. "El país necesita profundizar sus procesos democráticos y no debemos temer el vernos las caras", añade Crispi.