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Jueves 7 de mayo de 2009
"Sin música la vida sería un error" decía Nietzsche sobre el arte que entra por el oído y sale por el corazón. La frase le hace sentido al diseñador gráfico Cristián Soto López, hombre que desde 2006 registra grandes y pequeños conciertos que transcurren en Chile.
El apetito surgió el 2004, cuando se enfrentó a una pequeña cámara digital y se dio cuenta que había que obturar para recordar. El resultado son 30 postales que desde el 13 de mayo invadirán el Centro Arte Alameda bajo el título: "Músicos, luces e instrumentos".
"Registrar el encuentro entre el músico y su público es un mal hábito", dice el artista sobre un oficio que no da lucas, pero sí es una inversión para el alma. "Saco fotos para recordar. Lo que hace inolvidable un concierto no son las pantallas, sino la atmósfera, la actitud del músico. Lo que uno siente estando ahí incentiva al lente", agrega sobre los retratos que ha capturado con una cámara semiprofesional y con sólo tres años de estudio en el cuerpo.
"Hay imágenes que son más artísticas, más borrosas. Yo prefiero los cuadros cerrados, la expresión del músico, la fotografía intimista", expresa quien entrega instantáneas irrepetibles. Verdaderas joyas para los melómanos que, como él, estuvieron ahí para contarlo. Como el colorido primer plano a Sting, cuando The Police ofreció un magistral show el 2007 en el ahora esquivo Estadio Nacional. O como la silueta punk de Jorge González hincado junto a su guitarra en el escenario de la Blondie, el 2008. "La idea es que la gente vea estas fotos y pueda traer a colación alguna canción", asegura.