Las Capitalinas llevan todo el día trabajando las mezclas finales de "En el bar de Verónica". Un disco conceptual que narra la historia de la cabrona de un local arrasado por el tiempo. Mientras ella nos cuenta su vida y pelea con su amante, Las Capitalinas ponen la música. "¡Claro, como un Sgt Pepper’s de la cueca!", celebran sus creadoras Lena Katina (voz y bajo), Valeska Duarte (voz y batería), Karen Alfaro (voz, acordeón y pandero) y Leslie Picarte (voz y piano).
En efecto, "En el bar de Verónica" comparte con el famoso disco de Los Beatles la idea de una banda que toca para un público que aplaude, grita y de pronto desaparece. Al igual que los efectos de sonido que ambientan y enlazan las distintas canciones. Y también, la mirada melancólica. Si Lennon y McCartney recreaban los circos y ferias del norte de Inglaterra, Las Capitalinas lo hacen con los bares y quintas de recreo.
¿La cueca registra otra aventura parecida? Ellas citan en el bar restaurante "Lo que nunca se supo" de Los Jaivas (2000), aunque era una compilación de cuecas sueltas. "Empezamos a componer canciones que compartían una identidad, así que decidimos usar a este personaje de Verónica como hilo conductor. Una mujer de la vida que disfruta de su profesión, que le gusta trabajar en eso. Todo lo contrario a la imagen de la prostituta sufrida. Y entonces, el resto del disco empezó a salir solo", explica Valeska Duarte. "Queríamos viajar a los años cincuenta y traer su música al presente. Esa ha sido siempre nuestra idea: renovar el sonido del folclore, de las cuecas", piensa Leslie Picarte (teclados). "Y todo eso, lo llevamos al bar de Verónica", agrega Karen Alfaro.
FEMENINAS, NO FEMINISTAS
El verano pasado Las Capitalinas tocaron en La Casa del Artista de los cuequeros Pepe Fuentes y Esther Zamora, en Avenida Matta. Fue tras la presentación de la Fura dels Baus en el Santiago a Mil. Aparte del lleno absoluto, ellas comenzaron a notar que el público, incluido los extranjeros se volvían locos bailando. En extasis. Y ellas tampoco podían parar de tocar. Ahí mismo se convencieron al que hay que seguir con esto de las cuecas.
Sí, porque Las Capitalinas siempre han sido más que una curiosidad. Influenciadas por Los Chileneros y Nano Núñez, la banda se integró a la escena de la "cueca urbana". Cuando debutaron con "Cuecas para Chile" (2002) fueron aplaudidas por "ser mujeres que hacen cuecas". Pero con su segundo disco, "Las mejores cuecas" (2004), el grupo demostró que lo suyo iba en serio."Desde siempre lo nuestro ha sido mezclar la raíz folclórica con la música contemporánea que nos gusta a cada una", resume Lena Katina. Y así comenzaron a saltarse las convenciones del estilo, tratando de hacer pop a la cueca especialmente con su tercera y última producción, "También es cueca" (2006).
"Antes esta música estaba vetada para las mujeres. Sólo había cantoras y bailarinas. No tenían la posibilidad de imponer su mirada y cantar sus letras. Actualmente, aunque tengamos una Presidenta mujer y estemos más abiertos, Chile sigue siendo un país machista. Por eso nosotras aportamos un granito de arena para dejar eso. Además, sobre la cueca, pensemos que los gestores del movimiento como Lalo Parra se están yendo. ¿Quiénes son los jóvenes que heredarán la tarea de continuarla?", se pregunta Karen.
DE LOS PIROPOS A LOS CELOS
El precio de tanto atrevimiento ha sido que ciertos cultores de la cueca ya no las ven tan "simpáticas" como antes. "Hay algunos cuequeros muy cerrados. Y celosos. Algunos nos han dejado de invitar a sus eventos...¡Incluso he sabido que dicen que somos quebradas porque traemos un sonidista!", dice Valeska.
"El punto en conflicto fue con ‘También es cueca’, porque empezamos a salir en los medios. Un cuequero curado me dijo que le daba rabia que, para la gente que no conoce esto, nosotras creamos la cueca urbana. Yo le dije mira tal por cual, con ese argumento que me das está cerrada toda la comunicación. Porque la gente que está interesada en nosotras va a investigar quiénes son nuestros maestros e influencias. La misma lesera dicen de Daniel Muñoz", reconoce Valeska.
Incluso el año pasado, cuando invitaron al comediante Pato Pimienta para el Abril Cuecas Mil, ya habían invitado a Denisse Malebrán, Don Rorro (Sinergia) y Chancho en Piedra, empezaron a molestarlas, no le dejaron subir a un músico invitado y le cortaron la performance del "Andái puro maraqueando" al comediante.
HACIA LA NUEVA CUECA CHILENA
"En el bar de Verónica" eleva aun más la apuesta del anterior disco, enfrentándose a nobles estilos como el bolero, foxtrot o milonga ("el folclore de ese tiempo", dicen). Y todo eso convertido en una historia que se fusiona con la cueca, el pop y a ¡Pato Pimienta!
Sí, porque todo comienza con la protagonista en su local ("Verónica"), mientras Las Capitalinas tocan de fondo. Después aparece una mujer confesándole a su pareja que lo traicionó, pero después se da cuenta que el tipo era un idiota ("Mala mujer"). Más adelante aparece un hombre que se da cuenta de que jamás tuvo poder sobre las múltiples mujeres que tenía, sino que al revés ("Rey de cuatro paredes"). Y uno de los momentos cúlmines es el ataque de celos del personaje de Pimienta ("Andái puro maraqueando"), además de la relectura de una cueca clásica ("Flaco Loyola"), incluyendo puñetazos y volteo de mesas en el bar. También vienen tres cuecas con la María Ester Zamora, cuequera invitada. Y un cierre épico, y quizá una de las mejores canciones compuesta por Las Capitalinas: "Ciclos", que, de cierta manera vuelve a abrir el disco.
"Quisimos expandir nuestro horizonte musical. La cueca está teniendo mucho arraigo en la gente, está siendo muy masificada. Pero sentimos que falta. Queremos generar nuevos tipos de música y compartir con el público. En el disco anterior ya habíamos hecho cueca-blues, cueca-bossa... ¿Qué vendría ahora? ¿La cueca-reggaeton? No queríamos repetirnos en éste, sino crear nueva música", dice Karen.
De fondo el disco con las mezclas finales vuelve a empezar y la banda lo escucha satisfecha, sabiendo que forman parte de una generación que tiene que salvar la cueca del mismo desplome que viven todos los bares de Verónicas del país.