Un gran amigo, de inmensa calidez humana y de las personas más consecuentes que he conocido. Esta es la mejor definición de lo que a mi juicio fue la vida de Claudio.
Nos harán mucha falta sus conversaciones, sus consejos y la forma tan amplia y comprensiva de mirar la vida en todos sus aspectos.
Político en el más amplio sentido de la palabra, forjador y buscador de muchos acuerdos, entendimientos y caminos para trabajar por su país y por su querido partido al que dedicó toda su vida, sin preocuparse de su situación personal . Arriesgó en momentos difíciles su propia integridad pero no claudicó jamás a sus principios, costara lo que costara, porque siempre creyó en la libertad, la democracia y el entendimiento entre las personas.
No fui de sus amigos de la infancia, pero actuando en política nos encontramos y, pese a alguna diferencia de edad, surgió entre nosotros desde el primer momento una muy sólida amistad la que compartimos hasta el final.
Cuesta imaginarse una tertulia política, una junta nacional de la DC, una comida para hablar y soñar con nuestro país y nuestro partido, sin la presencia de Claudio, sin sus opiniones tan desinteresadas y sus objetivos permanentes de avanzar todos en conjunto, integrando, abriendo espacios y comprendiendo a los que tenían posiciones divergentes.
Cuando muy joven, mi padre lo nombró intendente de la provincia de Arauco y fue toda una revelación, dignificando la función pública con su gran labor, su transparencia y honorabilidad. Luego, y como era de esperar por el excelente trabajo realizado, fue parlamentario por dicha zona. Posteriormente se distinguió como dirigente nacional de la DC, subsecretario, ministro y embajador de Chile.
Recuerdo hoy especialmente el día que lo visité en La Moneda cuando era subsecretario del Presidente Frei Ruiz-Tagle y el Presidente Lagos le había ofrecido el cargo de ministro de Estado.
Estaba muy feliz, no lo ocultaba y sentía como que era la culminación de su vida pública. Le manifesté que efectivamente era un reconocimiento a su larga y fructífera labor de servicio público pero que al mismo tiempo lo ponía una vez más frente a nuevos desafíos para colaborar con su país y su partido y que quedaba mucho por aportar todavía. Así lo entendió, así lo hizo y con ese ánimo siguió trabajando destacadamente en funciones públicas, hasta el día de su muerte.
Como me dijo un amigo en común, querido Claudio, sin tu presencia se nos hará mucho más pequeña la mesa que tanta veces compartimos.