No hay caso, no logramos dar con el espesor de Enríquez-Ominami. Y no es que todo político debiera contar con eso, los hay populares y populistas, afectados y sentimentales, diputadas con bebe en sesiones, profesionales de la política que fatigan al exhibirse en discursos complejos y que se quedan nadando en la superficie de las cosas. Aun así, son parte de la variedad que la democracia ofrece y permite, y que los electores eligen.
Pero quien quiera ser Presidente debe mostrar músculo político, planteamientos menos espectaculares y más tupidos de ideas. Tipos que ofrezcan proyectos globales, con la globalidad de la política, y no sólo un archipiélago de propuestas que, por muy novedosas que sean, parecen ser más iluminaciones de quien ya se considera iluminado. Convenimos, la oferta tiene atractivo indiscutible, una cierta audacia que cae bien entre chilenos cansados de una clase política minada por los errores propios, campañas intencionadas y el ambiente despolitizado del entertainment forzado y masivo de hoy. Pero no basta con responder a clamores a veces ligeros y desinformados. O adornar la oferta presidencial con fachendosos trenes bala. Programa, programa queremos, sólido y sostenido por políticos sólidos.
Mauricio más que el Papa
El Papa estuvo en Tierra Santa. Fue una visita distinta, sobre todo porque el prelado, reputado conservador y detestado por el progresismo mundial, llamó a las partes a la creación de un Estado palestino como única medida de verdadero equilibrio y paz en Medio Oriente. Los planteamientos pusieron incómodo al Gobierno derechista de Israel y provocaron la expectación mundial que el hecho merecía. Los medios dieron cuenta de ello.
¿Qué pasó en Chile? Coincidencia del destino tramposo, por esos días se había logrado la primera entrevista de Mauricio Israel, refugiado en tierras israelíes luego de turbias operaciones financieras. La bomba fue, pues, el viaje del siempre listo Camiroaga a entrevistar al sujeto de marras. Las palabras de Israel llenaron páginas y hasta mereció la portada de un matutino, mientras Camiroaga se explayaba contando detalles de su odisea periodística, como si hubiera ido a entrevistar al "Señor de los anillos" en persona. El Papa y su llamado hubo de toparse con la gran nueva de la entrevista a Israel. Mala suerte Su Santidad, para otra vez será.
Los invisibles
Tragedias, muertos, hacinamiento, han puesto en la atención de la gente a seres invisibles que están vivos pero que toda persona pudorosa evita ver. Son los reclusos del país que dividen a la opinión pública entre garantistas, castigadores e indiferentes. Pero hay algo preocupante: la esquizofrenia que muchos parecen tener cuando se habla de los presos en Chile, sentimiento que oscila entre la piedad (cuando los medios exhiben los muertos en cárceles) y el deseo de reinstalar la pena de muerte (cuando los medios exhiben videos delictuales). El chileno humanitario y el chileno linchador, mister Hyde y doctor Jekill.
El drama de quienes purgan condenas es harto más complejo que la espectacularidad banal de las imágenes. Tiene que ver con una visión de sociedad en que la cárcel es parte de la comunidad, no la zona ciega que esconde la ausencia de voluntad colectiva para entender que tras las rejas habitan personas que reproducen el mismo mundo exterior. Hay malos y hay buenos con ganas de volver de otra manera a la sociedad. La diferencia con el medio libre estriba en que estos malos fueron sorprendidos, y pagan justamente su mal.