Al margen de las visiones éticas y políticas que existen en Chile sobre el aborto, nadie puede obviar una realidad: entre 120 mil y 160 mil mujeres interrumpen voluntariamente sus embarazos cada año en nuestro país.
Las ABC1 siguen optando por el aborto quirúrgico. En poblaciones y en el campo aún se recurre a brebajes, sondas, palillos o tallos de plantas. Aunque son los menos. Hoy, el método más usado es el Misoprostol, un derivado de la prostaglandina (Misotrol y Cytotec en sus nombres comerciales), que evita las infecciones de otros procedimientos y que es usado en todo el mundo -bajo la venia de la Organización Mundial de la Salud- para interrumpir embarazos antes de los dos meses de gestación (ver dato).
En Chile, la disponibilidad del Misotrol en las farmacias es restringida. Su comercialización se remite a una estricta receta médica (como tratamiento para la úlcera). Pero en internet abundan las ofertas y las mujeres siguen desembolsando entre 30 mil y 40 mil pesos por las 8 pastillas, las que no siempre saben cómo tomarse.
Para subsanar justamente esa falta de información y bypasear -de paso- el silencio político y social sobre el tema, la Red Salud Mujeres de Chile, que reúne a una veintena de ONG criollas, lanzó ayer, en plena Plaza de la Constitución, una línea telefónica (08-8918590) para que la población acceda a datos seguros sobre el uso del medicamento abortivo.
Siomara Molina, una de las voceras de la Red, dice que independientemente de nuestro marco legal y las aprensiones de algunos sectores, las chilenas están usando este fármaco, aunque no siempre basándose en los protocolos de su uso, difundidos ampliamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones internacionales especializadas en salud sexual y reproductiva. Ése es el aporte, a su juicio, del fono.
Distintas miradas
Esta visión es compartida por Soledad Díaz, médico e investigadora del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva (Icmer), quien sostiene que la evidencia científica avala al Misotrol como una opción segura y que por ello la OMS lo tiene en su lista de medicamentos esenciales y que cualquier medida que tienda a entregar información le parece valorable. "Este fono no pretende más que eso, entregar información correcta y eso es positivo. La gente podrá decidir luego -según sus valores y creencias- qué hacer con esa información", sostiene.
No piensa lo mismo Anita Román, del Colegio de Matronas, quien califica de peligrosa la medida, debido a que el fármaco produce efectos colaterales y no se sabe quién es el que consulta. "No es aplicable en cualquier embarazada. No estoy contra el aborto, que es una discusión que debe hacerse en Chile, pero no me parece correcta la línea telefónica, ya que no sabes cuántos meses tiene la mujer que llama y es mucho el riesgo. Además, la persona que lo toma debe ser vigilada, porque puede presentar hemorragia", asegura.
Rebecca Gomperts, médico holandesa famosa por practicar abortos sobre un barco en aguas internacionales y directora de la ONG Women on Waves -que apoya esta línea telefónica en Chile- dijo a La Nación que su entidad capacitó a las chilenas que se harán cargo de la nueva línea -en temas médicos y jurídicos- y que no hay nada más riesgoso que no tener información confiable.
El fono ya fue inaugurado en Ecuador y tras el lanzamiento en Chile se harán acciones similares en Argentina y México.