"El mundo es una letra. El mundo es la x. Y esa letra en realidad son dos triángulos, sólo que no vemos la hipotenusa". La hipotenusa es el camino más corto entre dos puntos cateteados, y el Metro fue instalado para llegar más o menos rápido no sé adónde. Esta novela de Maori Pérez (1986) tiene como héroes a cinco pasajeros del Metro: Julio y Marco Flores, José Santos, Valentina Montillo y Andrea Julio. No tienen idea, pero el suicida que interfiere en el relato, y que no se sabe si es japonés, coreano o irreal, ni si se ha hecho verdaderamente el hara-kiri, prefigura acaso su sacrificio, el de los cinco. ¿Será cierta tanta mala suerte?
Uno de ellos es una monja, y no está claro que se pueda confiar en ella. Dice, en un momento: "¿Acaso no es suficiente con vivir en el Metro? Atosigados, incomodados, expuestos al suicidio y a la tortura cotidiana de ser ganado ( )". El autor homenajea con este relato a un género que admira, según se dice: el sci-fi japonés. No sabemos si los personajes existen o son reflejo de los relatos de otros. Como sea, parecen prototipos de algo circulando por túneles precisamente diagonales. Se pretende distanciar el "centro" del relato, a cada rato, de la conciencia del lector, en pretendida meditación sobre los arquetipos y la cultura popular. ¿Está lograda? No lo parece.
Película, manipulación comercial, alucinación de adolescentes, tragedia de sangre. Un taxista anda dando vueltas por Santiago en un taxi prestado, y se entera de que su hija anda metida en el lío del Metro. ¿O es la hija del suicida japonés? Una lengua quizás juvenil es el soporte de la narración, un entrecruzamiento de acciones sería la trama de una novela inevitablemente experimental en la que no es fácil concentrarse, aunque haya disparos: "Diego corre. Diego no para de correr. A Diego le duelen los pulmones. A Diego se le retuercen las piernas y el corazón. Diego está tosiendo y trastabillando y cayéndose, pero no mira atrás ni siquiera cuando escucha el balazo".
Alguien dice, en algún lugar, que ha habido una masacre. Prototipo de masacre. Hay incluso un mutante llamado Ragno Hitomi, y además una Ella con mayúscula que le preguntará a Diego (Diego es el héroe máximo, tal vez), cuando todo haya ocurrido, hasta dónde quiere llegar. Hasta la última página, literalmente.
DIAGONALES
Novela
Maori Pérez
Cuarto Propio, 2009
143 páginas