Pablo Paredes es un nombre asociado a la novísima poesía chilena, movimiento fundado por Héctor Hernández Montecinos. Pero el autor de "El final de la fiesta", que el año pasado lanzó en Buenos Aires su cuarto libro "Mi hijo Down" (Editorial Black & Vermelho) y el próximo año publicaría el poemario "Estrella de rock", se instaló definitivamente como dramaturgo.
Luego que en 2007 lo invitaran a incorporar sus textos en una adaptación de la obra de Luis Emilio Recabarren, "Desdicha obrera", escribió en 2008 una obra sobre el conflicto mapuche, "Mericrismas peñi", y ahora se mete con el barrio alto con "ABC 1", montaje escrito con la también poetisa Begoña Ugalde, dirigido por Javier Riveros (autor de "Provincia señalada"), y que se estrena hoy en Teatro Sidarte.
"Las posibilidades políticas del teatro pueden resolver la urgencias sociales de mejor forma que la poesía. Lo bueno es que el teatro es más amoroso, pero también más cuico", explica, "de hecho con Begoña íbamos a ver obras y nos encontrábamos con las actrices de la Pontificia desesperadas por ser pobres, forzando sus caras de Barbie para ser indias, algo muy espeluznante porque no hablan desde su lugar y al teatro no van pobres. Con esto se está dejando a la clase alta en la impunidad porque se tocan los efectos del poder, pero no donde se reproduce".
Así llegaron a una obra que explora un espacio íntimo, la inauguración de un departamento como pretexto para el reencuentro de cuatro ex compañeros de colegio con nombre de altura. Son los jóvenes que en el futuro gobernarán Chile y sus intérpretes no destiñen: Constanza Alemparte, Emilio Edwards, Pablo Manzi y Mariela Mignot.
Según Paredes la obra está pensada "para mostrar la tremenda vulgaridad de la clase alta en términos éticos, intelectuales y emotivos. Me llama la atención que su relación con la pobreza es a través de la fantasía: el cuico se viste de flaite porque lo encuentra choro, como si la pobreza fuera un lugar estético. Se dan el lujo de tildar a otros de fascistas creyendo que así se liberan del fascismo asqueroso de sus vidas. Todo es de maquillaje en la clase alta y aunque esa vulgaridad no es patrimonio suyo, es la clase que continúa administrando el poder".
Autor político
Los primeros lazos de Paredes con el teatro están en su adolescencia, pero no tienen que ver con los escenarios, sino con la política. Como dirigente secundario del Liceo Barros Borgoño conoció en esas lides a la directora de sus dos primeros textos, Patricia Artés y al director de su última obra, Javier Riveros.
"Con Javier nos conocimos organizando las Juventudes Comunistas del Borgoño, cuando estaba prohibido hacer política en el liceo. Que diez años después terminemos levantando una obra que se llama ‘ABC1’, me resulta súper coherente y no es casualidad que termine trabajando con quienes hicimos las asambleas de izquierda en 1997. Hay un gesto y una táctica política", sostiene el dramaturgo.
Pero Paredes ya se abrió en la escena teatral. En julio, en Teatro Camino, algunos de sus escritos serán estrenados en "El sueño de la libertad", segunda parte del proyecto de Diego Noguera basado en la obra de Calderón de la Barca. Y en octubre, será el turno de una obra que escribió hace un mes sobre el ex líder de Los Prisioneros, Jorge González, y que será protagonizada por Pablo Schwarz y Emilia Noguera.
"Es parte de un mismo discurso: en ‘Desdicha obrera’ se toca el proletariado; en ‘Mericrismas peñi’, la construcción del margen; en ‘El sueño de la libertad’, el lenguaje como constructor político; y en ‘ABC1’, el centro de la reproducción del poder. ‘Jorge González’ viene a ser la bajada concreta a la historia reciente: dictadura y Concertación. Él simboliza ese diálogo".