Inicio » Vida y Estilo

  "El dibujo es un oficio solitario"

  "El dibujo es un oficio solitario"

Domingo 7 de junio de 2009

Otrora como joven periodista vino al San Remo muchas veces, entre otras cosas a jugar dominó con sus bohemios colegas, o a saborear el arrollado con papas cocidas que en esta oportunidad -como un rito en recuerdo de tiempos que ya fueron- vuelve a pedir y a devorar con pasión, pero con calma.

Pepe Gai se asume un león enjaulado en la realidad. Pero escapa de ésta usando la eficaz arma de la memoria, el mejor dispositivo para detonar el reencuentro y la reflexión sobre lo que es la vida propia y la de los otros, enfatiza. Seguramente por eso es que sus novelas se remontan a un pasado que extiende sus ramas sobre los recuerdos del propio autor -oriundo de La Serena-, que con la curiosidad del oficio del periodismo que practicó durante 30 años, le obliga a estar siempre investigando, rasguñando entre bibliotecas y recortes de diarios que acumula con cariño entre sus bienes más atesorados.

Gai es sobre todo un curioso de lo que puede palpar, oler y beber y quizás por eso, su paso entre escritor y periodista fue tan inmediato y fructífero. Tanto como su afanosa muñeca que cada domingo deja fluir para deleitar a los lectores de La Nación Domingo, transformando las ideas de otros en caricaturas y dibujos con la que ilustra crónicas, opiniones, historias, cuentos y muchas, pero muchas columnas. En ese mundo de creador imparable, Pepe Gai acaba de lanzar su última creación: la novela "Los Lambton".

-¿Cómo llegó a esta picá?

- La conozco desde hace más de 20 años. Llegué con mis colegas periodistas y nos gustó, especialmente su clásico arrollado. Además que está enclavado en un barrio bonito, con historia, con alma... en las mesas están los viejos jugando cacho o dominó.

-A los periodistas de hoy no les interesa la mística de estos bares. ¿Cómo es que usted sigue viniendo?

-Pertenezco a la categoría de los periodistas viejos. Yo trabajé en esto desde el 71 y alcancé a conocer gente de otra escuela, de esos que íbamos a distintas picadas con personajes como los hermanos Gómez López y Lira Massi, que obviamente eran mayores que yo. Después vine aquí con otros colegas, como el dibujante Samuel Valenzuela, alias "Saval", quien además es cronista.

 -Muchos piensan que la gente que hace humor a través del dibujo es gente muy melancólica, incluso apagada.

-Sí. Son entre apagados y serios. Yo los conozco poco. El Hervi, por ejemplo, los pocos chistes que dice los dice serio. Son como tranquilos. Aunque reconozco que como empecé tarde en este oficio, tengo poca relación con ellos. El dibujo es un oficio solitario, lo haces desde tu casa. Además, como los dibujantes son pocos, son más proclives a reconocerse mutuamente de lo que lo hacen los periodistas.

 -¿Usted se considera periodista o dibujante?

-Soy periodista. Sí

 -¿Por qué abandonó el periodismo?, ¿lo aburrió?

-Yo estaba un poco sobrepasado por lo que hacía y había empezado hacía años a pintar y también a escribir, pero sin mucho tiempo. Había hecho algunas exposiciones y eso se cruzó con un momento que el trabajo era bastante ingrato en periodismo. Tenía la posibilidad de retirarme dignamente y ver qué pasaba con estas otras cosas. Ahí empecé. Igual hago algún tipo de trabajo periodístico, una revista institucional e ilustro para "La Cuarta" y para un diario en La Serena. Aunque hoy fundamentalmente me mantengo con el dibujo.

 -Sus dibujos del domingo son comentados sobre todo por las minas que hace.

-Me lo han dicho mucho y no sé a cuáles minas se refieren.

 -Unas que son bien ricas y que salen en las columnas de sexo y en cuentos.

-Yo dibujé de chico y era casi por lo único que podía descollar en los estudios.

Es un trabajo entretenido. Siempre hice cosas marginales al periodismo. Hice 17 años un personaje en "Las Últimas Noticias" y después seguí en diarios electrónicos y saqué un libro. Hacía ilustraciones, por ejemplo, cuando fui editor del suplemento cultural de "LUN" e inventé una sección de humor y hacía viñetas. Yo quería ver si podía hacer más cosas en la pintura o en la literatura. Pensaba que en el periodismo no había tiempo, aunque luego tuve harto, porque estuve cesante como dos años. Después empecé a mejorar los ingresos con el dibujo y la literatura. La pintura la dejé un tiempo y ahora me dedico a escribir. He sacado dos novelas y un libro de cuentos. Tenía siempre la necesidad de hacer cosas más personales. Incluso desde chico, en el colegio, soñaba con ser futbolista y dibujante de historietas.

-¿Es el dibujo un escape de la realidad?

-Es otra mirada, una prolongación de lo que me interesaba decir. Tomar cosas del pasado y proyectarlas. La memoria es un tema fundamental para mí, pero no una memoria aferrada al pasado, sino una memoria activa, no una mera recreación de época. Es un desafío. Por ejemplo, en mi última novela "Los Lambton", Editorial Tajamar salen unos industriales serenenses en las ruinas de una fundición que fue una de las más importantes del país. De niño me inquietó mucho La Serena. De hecho, cuando empecé a escribir uno de mis grandes deseos fue hacer este libro. Lo que me interesa tiene que ver con meterse en otras vidas.

 -En ese sentido los dibujantes son unos morbosos, tienen mucho de meterse en otras vidas, aunque ficticias...

-De eso se trata. Una de las cosas que permiten la literatura y la historieta es meterse en otras vidas y recrear lo que uno busca vivir. // LND

 

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.