
Domingo 7 de junio de 2009
Un vino de la viña colchagüina Viu Manent, el Viu 1, ganó hace unos años un concurso como el Mejor Malbec de Latinoamérica, lo que es una pequeña hazaña al considerar que el jurado cató centenares de vinos de Argentina, Chile, Uruguay y Brasil y que el concurso había sido organizado por la publicación Austral Spectator, ¡que es argentina!
La sorpresa, sobre todo para los argentinos, fue mayor, pero no lo fue para los aficionados y expertos chilenos. Viu Manent es "el" especialista en Malbec de Chile y sus parras viejas, plantadas inmediatamente detrás de la magnífica y casi centenaria residencia que fue el hogar de don Miguel Viu Manent y su familia, en Cunaco, han dado frecuentemente los mejores Malbec de Chile.
En ese momento, el mando efectivo de la viña Viu Manent la misma que bajo la conducción de don Miguel, el segundo Viu de la saga de una familia catalana en Chile, ,popularizó hace tres o cuatro décadas la frase publicitaria "Salud con vinos Viu" ya lo ejercía José Miguel Viu Bottini, él primogénito entre los cuatro hijos de Miguel Viu. Y fue él, no se sabe si ya tenía algo en mente, que hace unos tres años organizó una gira técnica a Mendoza en la que incluyó a todo su equipo enológico y gerencial para recorrer viñedos y bodegas y beber todo el Malbec que pudieran al otro lado de los Andes.
José Miguel es un hombre muy carismático, afectivo y de atractiva estampa, por lo que la relación con los viticultores y bodegueros argentinos fluyó muy fácilmente desde el comienzo. Por otro lado, los mendocinos están entre la mejor gente del mundo en términos humanos, y por todas partes encontró buena disposición y puertas abiertas. Llegó así a desarrollar la idea de hacer un vino de la familia en Argentina y un acuerdo con el productor Carlos Pulenta, un millonario también carismático y sencillo, quien aportó su bodega de Pulenta Estate en Vistalba, Valle de Uco, para que el enólogo neozelandés Grant Phelps, titular de la viña en Chile, hiciera así los primeros ensayos de un vino que se iba a llamar y ya se llama Vibo, por Viu, el apellido de la línea materna y Bottini por la línea materna de los actuales hermanos Viu.
La buena nueva es que Vibo, Malbec del año 2007, es realmente un vino notable (lo catamos la semana pasada en Mendoza) y mejor que la inmensa mayoría de los considerados grandes Malbec en Argentina, tierra de esta cepa.
La diferencia la marca el hecho de que Vibo es un vino bastante más ligero, menos tánico y menos ardiente por su alto grado alcohólico que los vinos mendocinos. En nariz es un regalo de frutas rojas y negras, pero predominantemente negras, canela y delicadas notas de madera. En boca es delicioso, elegante y fino, pero firme. Sus notas son de moras, violetas y de nuevo canela, con marcada presencia láctica, que lo hace grato y amigable, aunque nunca trivial. Tratándose de un vino en desarrollo, que ya está muy bueno para ser bebido, mejorará, complejizando y afinando en botella por hasta unos cinco años más.
En la degustación de la bodega de Vistalba dijimos que el vino se parecía mucho al Finca Altamira, de la viña Achával-Ferrer, para nosotros, y por lejos, el mejor vino argentino.
La respuesta de José Miguel Viu nos dio una grata sorpresa y también una leve sensación de vanidad: "La mitad de la uva proviene de viñedos en Altamira, a la orilla del río Mendoza y al lado de la Finca Altamira".
La producción de Vibo no supera las 1.500 cajas, costará alrededor de 30 mil pesos cada botella y algunas se venderán próximamente en Chile. //LND