
Viernes 12 de junio de 2009
La crisis indígena en Perú ha dejado de ser una problemática exclusivamente interna para escalar hasta el principio de un nuevo impasse entre Lima y La Paz.
Ayer, el gobierno de Bolivia afirmó que el "sufrimiento y la miseria" son las causas de las protestas de indígenas amazónicos peruanos, y volvió a rechazar que los incidentes de violencia que el fin de semana dejaron 34 muertos fueran originados por una carta de apoyo del Presidente boliviano Evo Morales.
"La historia enseña que la gente se moviliza, protesta, resiste o se rebela por sus propias condiciones de vida, por sus sufrimientos, por sus angustias, por su miseria", afirmó el vicepresidente boliviano Álvaro García, consultado por la prensa local sobre una declaración del Presidente Alan García sobre el tema.
El Mandatario peruano había dado a entender que los incidentes en Bagua, 1.000 kilómetros al norte de Lima, se habrían iniciado tras el envío de una carta de su par boliviano a indígenas reunidos en Puno (sureste). En la misiva, Morales llamó a los indígenas a pasar de la "resistencia a la rebelión y de la rebelión a la revolución".
Pese al rechazo tajante de La Paz, el gobierno peruano insistió ayer en su tesis de la "conexión boliviana" en el conflicto.
"Nos pareció un despropósito en un ambiente tan radical hablar de revolución en un país que no es el suyo", dijo el primer ministro peruano Yehude Simon, sobre la carta de Morales, la que -estimó- puede "provoca dificultades e incendiar la pradera".
Ante la prensa extranjera, el premier dijo que a Morales no le gustaría que el Presidente García envíe una carta a la ciudad boliviana de Santa Cruz, enclave opositor, para decirle a los cruceños: "Nos parece muy bien el proceso de descentralización y ustedes no dejen de pelear por él".
Y es que la convulsión en Bagua sólo puso más leña a una hoguera de disputas que ya estaban ardiendo con las discrepan sobre el diálogo comercial de países andinos con la Unión Europea, por el refugio otorgado por Lima a tres ex ministros bolivianos enjuiciados y por la demanda marítima de Perú contra Chile ante la Corte Internacional de La Haya.
Premier asume responsabilidad
Pero Simon no sólo se refirió al aspecto "externo" de la crisis, sino que también habló de su propia situación, reiterando que no renunciará.
"Saldré por mi conciencia y cuando el Presidente Alan García diga hasta acá no más", dijo, y agregó: "Mis manos no están manchadas de sangre".
Simon y la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, son los políticos más responsabilizados por la oposición y las agrupaciones de defensa de los derechos humanos, tanto de las muertes en Bagua como de las protestas indígenas, que hace más de 60 días exigen la derogación de dos decretos que el miércoles fueron suspendidos por el Congreso unicameral.