
Domingo 14 de junio de 2009
Un nuevo restaurante de cocina francesa de impecable ejecución e ingredientes de primera calidad acaba de abrir en lo que viene siendo la ampliación o última etapa del Patio Bellavista.
Se trata del Bistrot Le Fournil, bajo la dirección de su propietario, Jérome Reynes, que hace doce años revolucionara el mercado del pan de alta calidad en la panadería-café Le Fournil, de Vitacura con Paseo El Mañío.
El Bistrot Le Fournil, y en realidad la suma del conjunto arquitectónico del cual el nuevo restaurante es su mejor y más alta expresión, es un verdadero aporte a un sector que, como el de Bellavista, había experimentado un creciente deterioro.
El Bistrot Le Fournil es un lugar de alto estándar y es el primero de los establecimientos que comienza a funcionar en la esquina de Constitución con Bellavista, inmediatamente a la salida del nuevo estacionamiento subterráneo, que, dicho sea de paso, viene a resolver los graves problemas de comodidad y seguridad que afectaban a quienes tuvieran el ánimo de llegar hasta ese bohemio sector en auto.
Bajando por Bellavista, a mano derecha y frente al número 52, se puede entrar a un estacionamiento subterráneo al que, por ahora, le sobran las plazas y al que sólo una escala de un piso separa de Le Fournil.
Ya en el lugar, el comensal se encuentra con un verdadero bistrot parisino, con sus molduras en el techo, sus banquetas de cuero, sus muebles de madera, su piso de mosaico, sus lámparas de tulipa y su barra de estaño con pisos altos Thonet, en el que el comensal solitario puede disfrutar de un plato con la magnífica vista hacia el patio central interior de la nueva etapa.
La carta es magnífica: sopa de cebolla servida en un pan de campo, terrina de foie gras con chutney de cebolla, terrina de morcilla y manzana, rillete de dos salmones, timbal de ratatouille al pesto y vol-au-vent de camarones y ostiones. Todas son alternativas de entrada.
De fondo, la carta tiene varios de los clásicos de la cocina francesa, sean de bistrot o de restaurante elegante: entrecôte de vacuno con gratín de papas, magret de pato Mulard con peras asadas, solomillo de cerdo en miel y especias, blanquette de conejo a la mostaza, tártaro de res con papas fritas a la francesa, costillitas y medallón de cordero asado con ratatouille, atún fresco salteado con aceitunas negras y lasaña de berenjenas y ostiones con salsa de coral y arroz salvaje.
Los postres son también de alta gama, perfectamente logrados: desde la sencilla pera al vino tinto hasta los crépes Suzette, pasando por fondant y profiteroles de chocolate. Obviamente cr me brûlée y cr me caramel son otros clásicos.
Sin embargo, y esto como orientación a los lectores, una cosa es lo que está impreso en el papel y otra cosa lo que realmente sale de la cocina.
Damos fe de la terrina de morcilla y manzana, una especie de pequeña lasaña de rebanadas de manzana y prieta, delicada y sabrosa, unidas por el horneado; de la notable terrina de foie gras acompañada de chutney de cebolla y de la rillette de salmón ahumado y salmón pochado entre las entradas.
De fondo titubeamos en qué es mejor (la materia prima del plato principal es asunto del gusto personal de cada uno, porque todos los platos están muy bien realizados): si el magret de pato con peras asadas, el solomillo de cerdo con miel y especias acompañado de "tian" de vegetales o las costillitas y lomo de cordero con ratatouille.
El almuerzo del miércoles fue una verdadera sorpresa de calidad, buen gusto y espacio acogedor. Ilustra la cocina francesa en nuestra capital.
Los precios son los que corresponden. Salvo el foie gras, el cordero de exportación y el magret de pato, cuyos insumos básicos son de alto precio, las entradas promedian los $3.400 y los platos de fondo los $6.800.
En un entorno moderno, que cuenta con estacionamiento y seguridad privados, más punto fijo de Carabineros al interior del Patio, el Bistrot Le Fournil contribuye a elevar el rango de calidad y urbanidad del antes muy querido Barrio Bellavista. Si sigue como en sus primeras semanas, ya estaría instalado entre los mejores lugares para comer de todo Santiago.