
Domingo 14 de junio de 2009
El caballo de Pedro de Valdivia en Plaza de Armas tiene un detalle que a Rolando Jiménez le llama la atención: no tiene riendas. Es un caballo desbocado sobre el cual el fundador de nuestro Santiago se parece más a un Quijote que a sí mismo.
Este pareciera ser también el caso de Rolando, líder del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), con quien raudos, desbocados y ya con el diente largo, nos movemos por las congestionadas calles de la city santiaguina hasta alcanzar El Victoria, respetado restaurante ubicado casi en la esquina de San Antonio con Santo Domingo y que es, según el comensal-entrevistado, la mejor picada de comida peruana del centro.
Ahí nos deleitamos con un ají de gallina, fideos saltados y chicharrón de pollo. Todo amenizado con cerveza. Rolando prueba los primeros bocados y se relaja.
Todo el día anda a full: corriendo por el centro de Santiago, viajando entre el Congreso, en Valparaíso, y Santiago (o viceversa), entrevistándose con políticos y personajes varios o simplemente intentando gestionar mejoras para la causa homosexual.
Él es el que atiende desde los problemas de la pareja de carabineras lesbianas que clama por asesoría legal hasta los detalles de la organización de las marchas por el orgullo gay.
Maneja el tema. Tal vez por eso sea tan enfático en sus planteamientos. Algo de lo que se enorgullece pues, según él, algo ha aportado en cambiar la mentalidad del país en cuanto al trato con los homosexuales.
Pese a espacios y reconocimientos públicos ganados, reconoce que aún hay "viejas" pitucas que le dicen "cochino" en la calle.
-¿De dónde viene el gusto por la comida peruana?
-Estuve en Perú por primera vez el año 83. Fui a alistarme para ir a pelear contra Somoza. El alcalde de Arequipa hizo una declaración pública donde señaló que quería tener una brigada internacional por esta causa. Entonces, con un amigo viajé a dedo hasta allá, pero nos encontramos con que la idea era puro discurso. Fue un anuncio demagógico, como a los que nos tiene tan acostumbrados la izquierda y la derecha chilena. Así fue como llegué a Lima y a su excelente cocina. Quedé prendado de la riqueza culinaria de esa tierra.
-Como dirigente, imagino que debe tener hartos recuerdos culinarios con los viajes y salidas en grupo.
-Hace unos años se formó el grupo de mormones gays e hicieron una vez sus jornadas en el Movilh. Como son organizaciones que se mueven a puro pulso, hicimos una vaca y me tocó a mí cocinar como para 15 personas. Me acuerdo que hice tallarines y todo el mundo quedó feliz.
-La organización cada vez está llegando a más espacios de la actividad pública chilena... ¿es cierto que se han acercado hasta carabineras lesbianas a pedir ayuda?
-Cotidianamente nos llega una cantidad enorme de casos. Ayer, por ejemplo, llegó un chico a quien lo habían echado de una empresa por ser VIH positivo. Lamentablemente firmó el finiquito y no había nada que hacer. En lo de las dos funcionarias de Carabineros... ellas se tuvieron que retirar de la institución debido al acoso que sentían de parte de sus superiores en la Quinta Región. Estamos hablando con ellas el caso para ver qué se puede hacer.
-Habló recién de la demagogia. ¿Qué le parece que se quiera legislar ahora en el tema de las uniones gays?
-A diferencia de lo que muchos piensan sobre que los candidatos usan estos temas para posesionarse, creo que no. Independiente de esto, a nosotros nos parece muy interesante que se haya reinstalado la discusión que Movilh ha venido planteando desde el 2003. Nosotros estamos trabajando en el tema y ya habíamos ingresado, antes que los candidatos hablaran, 15 indicaciones para regular las uniones civiles. Ellos están entendiendo que ese proyecto se debe abrir a todas las parejas.
-A usted a veces se le critica dentro del mundo gay, ¿esas críticas son habituales dentro del ambiente?
-El mundo homosexual es el reflejo de la sociedad en su conjunto. Diverso. Yo no estoy aquí para ser simpático. No hay un solo día que no estemos haciendo algo por la gente que representamos y, por cierto, no encarnamos a todo el mundo. No me interesa representar a todos. Hay gente homosexual que no tiene ninguna sintonía con nosotros. Por ejemplo, con un homosexual que silencie las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura no tengo nada en común. No tengo nada en común con un homosexual que a pesar de serlo, está en el Opus Dei y vive un calvario interno.
-Me dices que el Movilh tiene más prensa que varios partidos políticos, ¿no ha pensado incursionar en alguna candidatura?
-Lo que hacemos es profundamente político y sí, ya hemos incursionado. Yo fui candidato el año 96. Fue la primera candidatura a concejal por Santiago desde la comunidad homosexual. Luego, el 2004, fui candidato a concejal bajo el paraguas de la Concertación, pero nuestro sistema electoral es perverso y los ciudadanos estamos eligiendo repoco.
-¿Y tiene algún candidato?
-Nos estamos reuniendo en ronda con todos, menos con Adolfo Zaldívar, que ha hecho declaraciones que lo han llevado ya un par de veces al ranking de la homofobia. Vamos a hacer un boletín informativo a la comunidad para orientarla electoralmente a lo que son nuestros intereses.