
Martes 16 de junio de 2009
Nadie estaba muy seguro sobre lo que había en el fondo del Baikal, el lago de agua dulce más profundo del planeta. De hecho, pese a que su profundidad casi llega a los dos kilómetros, nadie había descendido más de 300 metros. Eso hasta que una misión a cargo de los batiscafos rusos Mir 1 y Mir 2 logró penetrar hasta los 1.500 metros y descubrir lo que desde hace tiempo se sospechaba: petróleo.
La segunda parte de la misión comenzó ayer, cuando nuevamente los minisubmarinos realizaron cerca de cien inmersiones, según informó el Fondo para la Conservación del Baikal, entidad que organiza la misión.
La segunda fase de esta expedición internacional, en la que participan biólogos, geólogos y paleogeógrafos, concluirá a principios de septiembre.
El programa de esta nueva etapa de la misión parte de los resultados de la fase previa, llevada a cabo el año pasado, y tiene como objetivo estudiar la geología, la flora y la fauna del Baikal, además de la cualidad única de sus aguas.
Las primeras inmersiones tendrán lugar en el sur del Baikal, tras lo cual la expedición se moverá hacia el norte a lo largo de la orilla occidental del lago.
En julio, los científicos tienen previsto trabajar en la parte central del Baikal, y en agosto en el norte del lago.
Primera etapa
Durante el mes y medio que duró la primera fase de exploración, los sumergibles llevaron a cabo 52 inmersiones, gracias a las cuales los científicos "hicieron una serie de importantes descubrimientos", según informó entonces el vicepresidente del Fondo para la Conservación del Baikal, Mijaíl Borzin, entre los que se incluyó el petróleo así como nuevos microorganismos.
El punto más profundo alcanzado por los batiscafos Mir 1 y Mir 2 fue de 1.580 metros durante esa primera etapa.
Con los resultados de la expedición se pretende elaborar una serie de recomendaciones y medidas prácticas que permitan optimizar la actividad económica en esa región con el fin de preservar los recursos naturales únicos del Baikal.
Con más de 25 millones de años, el lago Baikal alberga cerca de 2.000 especies de animales que, en algunos casos, no existen en ninguna otra parte del mundo, como la golomianka, o el diminuto epishura.