Las cartas se lo advirtieron. Sin embargo, es probable que Tomás Serrano Parot no les haya prestado mayor atención. El dueño del canal Liv TV consultó al tarot a comienzos de diciembre del año pasado, pero el panorama que le mostraron fue desolador. La tarotista que le interpretó los naipes fue María de los Ángeles Laso, la conductora del programa "Entre Ángeles y Gloria", que se emitía en esa misma estación. Desde la primera tirada, Serrano quedó pasmado. "Las cartas estaban pésimas, fatales. Pero nunca pensé que iba a ser tanto", cuenta Laso. Esa no fue la única señal negativa. La tarotista cuenta que antes de comenzar la lectura de las cartas, el empresario le contó que en su oficina se había roto, de la nada, un espejo. "No sé cómo pasó, pero a mí me mostró los pedazos y estaba aterrado. Me preguntó qué podía hacer y le dije que lo mejor era tirarlos al río, pero parece que no sacó mucho", relata Laso a LND.
Una semana después, las finanzas de la estación televisiva se desplomaron y hubo un despido masivo de periodistas, productores, técnicos y rostros. Entre ellos, la conocida tarotista. En ese momento Laso concluyó que las cartas hacían referencia a ese hecho. Sin embargo, se equivocó. El futuro negro que el tarot le vaticinó a Tomás se desencadenaría seis meses después, cuando comenzó la debacle del que era considerado su mayor orgullo: la corredora de bolsa Raimundo Serrano Mc Auliffe, que fue fundada en 1974 por su padre, quien le dio el nombre a la firma.
Ese era el principal negocio de Serrano, pero no el único. Fiel a su perfil atípico para el mundillo bursátil -estudió publicidad en la Escuela de Mónica Herrera-, el empresario tiene inversiones en sectores tan atípicos para los brokers como la televisión y el fútbol: es controlador de los clubes Deportes Ovalle y Unión La Calera y dueño del canal Liv TV, una productora de televisión, una consultora, una empresa de comunicaciones y, además, es uno de los socios del proyecto inmobiliario Santiago Downtown, donde están las oficinas de la Superintendencia de Valores (SVS) y que próximamente también acogerá al Ministerio de Economía.
Ese pequeño imperio hoy se está desplomando. A raíz de la denuncia de un cliente, la SVS suspendió las operaciones de la corredora y actualmente está siendo intervenida por el síndico de quiebras Ricardo Alid. Tan fuerte fue el porrazo que los golpes se están sintiendo incluso en los otros negocios de Serrano. Basta echar un vistazo al Club Deportes Ovalle, plantel al que aún le adeudan los sueldos de mayo.
Los naipes lo vaticinaron: el futuro del míster TV de la bolsa criolla se ve aun más oscuro.
Silencio en la corredora
El pasado 17 de mayo podría haber sido un domingo tranquilo para Tomás Serrano. En vez de haber compartido un agradable almuerzo familiar con su señora y sus tres hijos, se vio obligado a pasar la tarde en las oficinas de la SVS, donde fue interrogado sobre la denuncia que uno de sus clientes había interpuesto el viernes anterior en la Brigada Investigadora de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones.
Ese cliente es el empresario automotor Felipe Lanas Bunster, quien hizo la acusación después de que en la corredora le negaran efectuar el rescate de sus acciones que estaban en custodia y que sumaban cerca de mil 600 millones de pesos. Fue el mismo Lanas quien un mes después -cuando la superintendencia ya había suspendido las operaciones de la firma- solicitó la quiebra de la empresa.
La corredora ya no es la misma que hace un mes. No queda ningún rastro de aquellos días en que los inversionistas entraban y salían del piso 13 del edificio ubicado en el número 9 de la calle Nueva York. Por el contrario, en las oficinas ahora el silencio es casi sepulcral y sólo es interrumpido por el teléfono que suena incesante y que nadie contesta. A veces se ven pasar de un lado a otro a algunos de los trabajadores del síndico o a los miembros del equipo de la SVS, que está haciendo una auditoría de la corredora in situ.
Ese era el panorama que había la mañana del miércoles en lo que queda de Raimundo Serrano Mc Auliffe. Esa monotonía era interrumpida por uno que otro cliente que llegaba hasta el piso 13 y que recibía siempre la misma respuesta de una mujer de acento extranjero -tal vez peruana o boliviana-, que contestaba desde detrás de la puerta y siempre con la misma explicación: "La corredora está siendo intervenida por el síndico y no podemos atenderlo". Esa fue la respuesta que recibió un mediano empresario y que llegó a despejar las incertidumbres sobre lo que pasará con sus cien millones de pesos en acciones que estaban custodiadas por la empresa de Serrano.
Uno de esos inversionistas cuenta que en la Bolsa de Comercio le aseguraron que Serrano habría utilizado gran parte de los papeles en custodia que estaban en sus manos y no sólo los de Felipe Lanas. Según cifras de la SVS, al 31 de marzo pasado, Raimundo Serrano Mc Auliffe tenía acciones en custodia por casi ocho mil millones de pesos. En el organismo que encabeza Guillermo Larraín confidencian que están solicitando a los clientes la información de las acciones que ellos mantenían en custodia en la corredora. "Esos antecedentes los estamos comparando con el registro interno de la empresa. Pero de los cerca de 350 clientes, aún no responden todos y nuestro objetivo es que, en lo posible, responda la mayoría", aseguran. ¿Qué pasa si las acciones efectivamente siguen en manos de la compañía? "Deberán transferírselas al titular, porque el síndico -quien está incautando los activos- no las puede liquidar", explica la misma fuente.
Más involucrados
Quienes invirtieron su dinero en la corredora tienen una sola duda en mente: ¿Dónde están sus acciones? Esa misma interrogante es la que está tratando de despejar Iván Millán, jefe de la División de Delitos Económicos de la Fiscalía Centro Norte, quien tiene a su cargo la investigación.
Ya fueron incautados libros y documentos y se les tomó declaración a todos los directores y ejecutivos de la corredora, entre ellos a Tomás Serrano, quien ha declarado por lo menos tres veces. En uno de esos interrogatorios el dueño de la empresa reconoció -tal como lo hizo ante los profesionales de la SVS- que las acciones del empresario que interpuso la denuncia están vendidas. "Incluso, en una de esas oportunidades dijo que lo había hecho por instinto de supervivencia. Por eso la investigación está orientada a saber qué pasó con esas acciones", confidencia un profesional que está al tanto de las diligencias.
El abogado de Felipe Lanas, Cristián Rosselot, explica que han aparecido nuevas aristas, las que serán incorporadas a las acciones judiciales que están estudiando. "Día a día están apareciendo distintas personas involucradas directamente en la comisión de estos hechos. Por lo tanto, hoy lo que se está haciendo es intentar reconstruir el escenario que dio lugar a la situación en la que se encuentra mi cliente. Pero estoy seguro de que vamos a determinar exactamente quiénes y de qué manera están involucrados en estos delitos. Porque en esta temprana etapa ya podemos decir que aquí no sólo está involucrada la corredora y algunos de sus ejecutivos y directores, sino que incluso empresas y personas naturales con las que ésta hacía negocios", asegura.
Un cartita bajo la manga
Con esos nuevos antecedentes, el panorama para Serrano no ha hecho más que empeorar. Más aún considerando que -tal como cuenta uno de sus parientes- en su familia le han reprochado la forma desastrosa cómo terminó la corredora que había levantado su padre y que, pese que sus operaciones representan el 0,1% de las operaciones del mercado, "era una de las más tradicionales y respetadas de la plaza", sostiene un corredor de bolsa.
LND intentó comunicarse tanto con Serrano como con su abogado Arturo Yussef, pero ninguno de ellos atendió los llamados.
Entre los socios de la ex corredora reina el hermetismo. El ex vicepresidente de la empresa, Ernesto de Val Gutiérrez, sólo se limita a decir que "el tema está en manos de la justicia, así que no es conveniente que las personas que tuvimos que ver en esta incómoda situación estén hablando". El ejecutivo cuenta que, además, los abogados les pidieron expresamente a los trabajadores "que no diéramos ninguna información a la prensa".
Los últimos días, Tomás Serrano los ha repartido entre interrogatorios en la SVS, la Fiscalía y búsqueda de formas de apagar los constantes incendios que se le presentan a diario. Su amigo Carlos Cordero cuenta que pese a que el vaticinio del tarot se cumplió, Serrano está tranquilo: "Es que es un hombre de negocios, que está con la mente fría y sabe que éstos son así. A veces se está arriba y en este momento se pegó un tropezón gigante, pero él siempre tiene una cartita bajo la manga". // LND