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Lunes 29 de junio de 2009
La industria editorial ha puesto de moda libros como "Cometas en el cielo", "Mil soles espléndidos" (ambos de Khaled Hosseini) o "Bajo un millón de sombras" (Andrea Busfield), que buscan llevar al gran público y de manera emotiva la vida cotidiana de países árabes asolados por guerras religiosas y políticas, países que antes de la invasión a Afganistán e Irak eran sólo nombres impronunciables. En el cine, la moda también hace eco, pero de manera diferente. Hay, al igual que en los libros, una búsqueda por mostrar el daño colateral, es decir, a los inocentes, que nada tienen que ver en el tema: en las letras son los niños y en el cine los viudos. Pero, siendo el cine más efectista que la literatura, resulta a su vez más ambiguo en el tratamiento de lo que es o no "conmovedor" en un contexto aún ambivalente.
Con "Ella se Fue" (Grace is gone) la moraleja es confusa, porque quizás no es consciente de sus propias ramificaciones. Stanley Phillips (John Cusack) es un padre de familia cuya esposa está peleando en Irak. Un día, militares llaman a la puerta y le informan que su mujer ha muerto. Sin saber cómo decirles a sus dos hijas pequeñas la tragedia, se las lleva en un inesperado viaje a un parque de diversiones, casi como un signo de la última infancia que tendrán antes de que se enteren de la noticia.
Puesto en resumen, la cinta es una road movie sobre la relación filial, el aprendizaje en el dolor, la necesidad de comunicación. Pero es también una película que muestra, de soslayo, la forma como los gringos están enfrentándose a la realidad de la guerra en la que se metieron.
La cinta no tiene pretensiones políticas, aunque tangencialmente cuestiona la utilidad de la guerra, siempre desde el punto de vista del dolor que siente el padre. Pero en esta decisión emotiva hay algo sospechoso, algo que hace sentir que la cinta no es del todo honesta.
En lo formal, "Ella se fue" es fielmente correcta con el canon. Actuaciones contenidas, escenas y giros funcionales a un drama intimista: el padre deja mensajes en el contestador como si su mujer los fuera a escuchar, la mayor de las hijas escribe un ensayo para el colegio sobre su madre, los silencios incómodos mientras viajan por la carretera, la tensión por el secreto que guarda el padre, dotan a la cinta de un ambiente eficaz pero plano.
No pasa mucho en la cinta, ésa es su idea. Pero hay algo forzado en sus buenas intenciones. No toma posturas, no se la juega por azuzar el drama hacia terrenos menos ambiguos, finalmente estamos hablando de las consecuencias de la guerra. El padre defiende a su mujer como una heroína que muere por preservar los derechos de su país. Pero no es un argumento ideológico, es solo una fórmula para conmover a moros y cristianos. Queda la sensación de que es una cinta sobre Irak que puede ser vista por todo espectador sin sentir culpa o ira, porque, consciente o no, lo evita como tema.