
Lunes 29 de junio de 2009
Hace a lo menos 35 mil años, en lo profundo de la última Era del Hielo, el sonido de la música llenaba los espacios de una caverna en lo que hoy es el suroeste de Alemania, el mismo lugar y la misma época en que los primeros homo sapiens tallaban los más antiguos ejemplos conocidos de arte figurativo del mundo.
La música y la escultura emergían en tándem entre algunos de los primeros humanos modernos cuando éstos comenzaban a propagarse a través de Europa.
El 24 de junio, arqueólogos informaron haber descubierto una flauta de hueso y los fragmentos de flautas de marfil; dijeron que representaban los primeros indicios conocidos de ejecución musical en la cultura de la Edad de Piedra. Señalaron que la flauta de hueso de cinco hoyos, encontrada en la caverna de Hohle Fels, en los cerros al occidente de Ulm, era "de lejos el más completo de los instrumentos musicales recuperados hasta ahora de las cavernas", en una región donde otras partes de flautas han estado apareciendo en los últimos años.
Una flauta de tres hoyos tallada de marfil de mamut fue desenterrada hace unos años atrás en otra caverna, así como dos flautas hechas con huesos de las alas de un cisne. En la misma caverna, los científicos encontraron también hermosos tallados de animales. Pero hasta ahora, los artefactos parecían ser muy poco frecuentes y no se les había dado una fecha lo bastante precisa para respaldar las interpretaciones sobre el surgimiento inicial de la música. Las primeras evidencias sólidas de instrumentos musicales provenían previamente de Francia y Austria, pero correspondían a fechas mucho más recientes que 30 mil años atrás.
En un artículo de la revista Nature, Nicholas J. Conard, de la Universidad alemana de Tübingen, y sus colegas, escribieron que "estos hallazgos demuestran la presencia de una tradición musical bien establecida en la época en que los humanos modernos colonizaron Europa".
Aunque las fechas determinadas por radiocarbono anteriores a 30 mil años atrás pueden ser imprecisas, muestras de los huesos y de materiales asociados fueron testeadas independientemente por dos laboratorios, en Inglaterra y Alemania, utilizando diferentes métodos. Los científicos coincidieron en antigüedades de a lo menos 35 mil años. El arqueólogo Conard dijo que "las nuevas flautas deben ser muy cercanas a 40 mil años calendarios y datan con seguridad de los primeros asentamientos en la región".
El equipo del doctor Conard dijo que, junto a las flautas, se habían encontrado en los sedimentos abundantes artefactos de piedra y marfil y huesos de animales cazados. Al parecer, muchas personas vivieron y trabajaron allí poco después de su llegada a Europa, la que se supone se produjo alrededor de 40 mil años atrás y 10 mil años antes de que los nativos neandertales se extinguieran. Los neandertales, parientes cercanos del ser humano, no dejaron aparentemente evidencias firmes de haber sido músicos.
Hueso de buitre
Los arqueólogos dijeron que el más significativo de los nuevos artefactos era una flauta hecha de un hueso hueco de buitre. La porción que se conserva tiene unos 20 centímetros e incluye el extremo del instrumento donde soplaba el intérprete. El fabricante talló allí dos profundas muescas en forma de V y cuatro líneas finas cerca de los hoyos para los dedos. El otro extremo parece haberse quebrado; a juzgar por el tamaño típico de los huesos de estos pájaros, faltarían entre cinco y siete centímetros.
En 2004, Conard descubrió una flauta de marfil de 15 centímetros y tres hoyos en la caverna de Geissenklösterle, también cerca de Ulm, lo que lo llevó a decir esa vez que el sur de Alemania "puede haber sido uno de los lugares donde se originó la cultura humana". Friedrich Seeberger, especialista en música antigua, reprodujo en madera esa flauta de marfil. Experimentando con la réplica, encontró que la antigua flauta producía una gama de notas comparable en muchas maneras a las flautas modernas. Dijo que "los tonos son bastante armónicos". Todavía no se ha hecho una réplica del reciente descubrimiento, pero los arqueólogos dijeron que esperaban que la flauta de cinco hoyos, con su mayor diámetro, "brinde una gama comparable, o quizás mayor, de notas y posibilidades musicales".
Los arqueólogos y otros especialistas sólo pueden especular respecto de qué llevó a estos europeos primitivos a hacer música. Ocurre que la flauta de Hohle Fels fue desenterrada de sedimentos a pocos metros de la figura tallada de un mujer desnuda y de pechos prominentes, que data también de unos 35 mil años atrás. Ese descubrimiento fue anunciado por Conard en mayo. ¿Evidenciaba esto horas alegres después de la caza? ¿Ritos de fertilidad o lazos sociales? Los arqueólogos alemanes sugirieron que la música en la Edad de Piedra "pudo haber contribuido a la conservación de redes sociales más amplias y con ello facilitado la expansión demográfica y territorial de los humanos modernos".
Heral Tribune, derechos exclusivos para La Nación.