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  Una larga jornada de golpe de Estado y transición forzada

  Una larga jornada de golpe de Estado y transición forzada

  Aunque Roberto Micheletti fue nombrado por el Congreso como nuevo Presidente, la comunidad legitimó a Manuel Zelaya como Mandatario. Y mientras éste cosecha apoyos internacionales, los hondureños intentan entender, en medio del toque de queda, los alcances de este confuso día de quiebre institucional.

Lunes 29 de junio de 2009


En "camiseta de dormir" y con un fusil apuntándole a la cabeza, según su propio relato, el Presidente hondureño Manuel Zelaya fue sacado ayer de su residencia, a las 5:30 de la mañana, por efectivos militares que protagonizaban en ese momento un golpe de Estado que marcaría el quiebre institucional en ese país centroamericano.

Así comenzó la jornada tanto para Zelaya -elegido por los hondureños en 2005- como para los más de 7,3 millones de ciudadanos que, tras una semana confusa, no se esperaban tal desenlace, como lo consignaba ayer la prensa local.

A medida que el país despertaba, se iban conociendo detalles de lo ocurrido. Luego que el Presidente Zelaya fuera capturado por militares fuertemente armados, que se enfrentaron por algunos minutos con la guardia presidencial, fue secuestrado y puesto en un avión que lo llevó a Costa Rica donde fue recibido por su colega, el Presidente Óscar Arias, quien aclaró que no se trata de un asilo político sino del apoyo a un colega forzado a dejar su país.

Mientras, en Honduras, uniformados se tomaban las calles de Tegucigalpa y se daba por suspendida la consulta popular que el gobierno había organizado para este domingo.

Los militares cortaron el servicio eléctrico en gran parte del país durante varias horas y dificultaron las comunicaciones, por lo que en el país prácticamente no se conocían más noticias que las que daba el nuevo régimen y varios medios de difusión afines, que dijeron que se estaba poniendo fin a una "ilegalidad" y que Zelaya había renunciado, algo que él rechazó categóricamente.

Los hondureños, confundidos, se aventuraban a las calles y muchos de ellos decidieron desafiar las instrucciones de la Corte Suprema, que por televisión había informado que se requisarían las urnas y papeletas.

Largas filas de ciudadanos se formaron para, en un gesto simbólico, votar en la consulta que había impulsado Zelaya.

FRENÉTICA SESIÓN PARLAMENTARIA

Tras la expulsión forzada del Jefe de Estado, el Congreso comenzó una frenética actividad que terminó sorprendentemente con la unánime "aceptación de la carta denuncia" de Zelaya -una misiva, fechada el viernes 25 de junio, que el propio Mandatario había asegurado que era falsa- y la inmediata juramentación de un nuevo Presidente.

Se trata de Roberto Micheletti, hasta ayer titular del Congreso unicameral, quien fue nombrado por el mismo Parlamento para cumplir el mandato que le restaba a Manuel Zelaya.

"No llego a esta posición bajo la ignominia de un golpe de Estado, llego a la Presidencia como producto de un proceso de transición absolutamente legal", dijo Micheletti durante el rápido acto de juramento en una sesión legislativa extraordinaria, donde felicitó a las FFAA por su "valor".

TOQUE DE QUEDA

Y como si la jornada no hubiese sido lo suficientemente irregular y confusa, el juramentado Mandatario Micheletti inauguró su gobierno decretando un toque de queda. Mientras, varios embajadores y ministros denunciaban secuestros y hasta agresiones de parte de los militares que seguirán patrullando las calles por tiempo indefinido.

Mientras, la comunidad internacional unió voces en un solo sentido: defender la institucionalidad hondureña y exigir la reposición en su cargo del Presidente Manuel Zelaya.

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