Inicio

  Onda Disco

  Onda Disco

  Según el notable creador de carátulas de La Nueva Canción Chilena, los profesionales están padeciendo de la "borrachera tecnológica". ¿Cómo se salva el objeto en la era digital? ¿Qué están comunicando las carátulas actuales y qué mejorar? Pase y lea.

Domingo 5 de julio de 2009

Hacía mucho que un disco no generaba expectativas por su diseño. Este miércoles y arriba de un camión, el grupo Sinergia recorrerá las calles de Estación Central, Santiago Centro y Providencia para lanzar "El imperio de la estupidez", su última placa. La peregrinación desembocará en el Liceo Carmela Carvajal, establecimiento donde los hilarantes músicos chilenos tocarán en vivo. Editado por Oveja Negra, el disco destaca sobre todo por su formato de lujo. Como en los cuentos infantiles, el disco incluye figuritas de los músicos y un escenario en relieve que podrá ser intervenido por su futuro dueño. La propuesta dialoga directamente con el single "Hágalo bien", un llamado sin pelos en la lengua a caraduras, corruptos y mafiosos que manipulan el mundo con el sudor del billete.

"Ellos querían jugar con el formato y hacer participar al público, por lo que les propuse que cada canción fuera como una postal y que cada una tuviera ilustración única. La idea es que cada persona pueda hacer la portada según su interpretación", cuenta Chris Leskovsek, arquitecto de un disco que quiere devolverles el asombro a consumidores que lejos de bucear en disquerías, han optado por piratear o alimentar el indiscriminado "download". "Estas son las mejores armas con las que hoy el disco está peleando por su sobrevivencia, ya no como un soporte de música, sino como elemento de diseño y de arte que ofrezca, además, una experiencia musical", apunta Claudio Botarro, quien colaborando para Oveja Negra ha diseñado exquisitos formatos como los de "Radio Galena" de La Mano Ajena o "Plato único bailable" de Chico Trujillo.

SÍNTESIS EMOTIVA

El impacto que quieren emular los jóvenes diseñadores en medio de la era digital, tiene claros precedentes: los hermanos Larrea y Luis Albornoz.

Autores de la notable iconografía de La Nueva Canción Chilena, entre 1968 y 1973, la tripleta entendió sobremanera que "el arte es una larga impaciencia" como dice Enrique Lihn. Sin la tecnología ni la sobredosis de imágenes de hoy y dándole especial énfasis a la emoción, resolvieron inolvidables carátulas con fotografías quemadas, pinturas, ilustraciones, caricaturas, tinta china, té, pasta de zapatos y otras hierbas. El trabajo les tomaba meses y era motivado por conversaciones previas con artistas como Víctor Jara o Quilapayún.

"Era mucho menos trabajo. Pero como no había Photoshop, borrábamos en el mismo negativo los objetos que no queríamos que aparecieran. Eran limitantes que sólo resolvías con oficio e imaginación", recuerda Antonio Larrea.

Sobre las inmortales simbologías creadas por los Larrea, el diseñador de lo último de Sinergia, dice: "Indistintamente de las ideologías políticas que uno tenga, ellos crearon una imagen gráfica nacional. Tú podías ver posters, ilustraciones en las calles o álbumes y sabías que eran chilenos. Lo que ellos crearon fue tan fuerte como las gráficas de la China comunista, el socialismo nazi, o el pop art de Warhol. Una identidad que fue perdiendo después de los años 90", plantea Leskovsek. "Si bien hay jóvenes con talentos geniales, también mucha basura flotando en la web", agrega sobre un oficio que no está respaldado por una sociedad de derecho de autor (no reciben ni un peso por venta de discos a diferencia de la banda) y que tampoco en Chile cuenta con críticos. "Hacer diseño no es 'hacer monitos'. Esa gente no se da cuenta del daño que le hace a la profesión, generando la idea de que el diseñador es un cabrito que no le dio para estudiar arte o arquitectura", agrega Botarro.

Pero para Carlos Cadenas, diseñador de Sony-BMG y de artistas como Los Bunkers, Chancho en Piedra, Los Tres, Los Trukeros o la mediática María José Quintanilla, en la variedad no está el peligro. Para él lo fundamental es que sea "savia creativa se canalice hacia una nueva corriente, por cierto, con más contenido e identidad propia", dice mientras Antonio Larrea restaura una afiche de cine de los años 60, en silencio y saturado por la cantidad de información que le arroja el MAC.

VOLVER AL PAPEL

"Hace mucho que no hago el ejercicio de ir a buscar carátulas o discos a las tiendas. Siento que es todo muy parejo, que un diseño no se destaca sobre otro. Ahora perdemos más tiempo en aprender un programa que en imaginar grandes creaciones", confiesa el hombre que para este reportaje aceptó hacer de curador. Con las carátulas de Guiso, The Ganjas, Chico Trujillo, Mano Ajena, Los Trukeros y Sinergia en el computador, le toma el pulso a las nuevas generaciones de diseñadores de discos. "No hay ninguna que me esté informando políticamente sobre la época en la que vivimos ni que me esté sugiriendo con claridad la música que viene adentro. Me da la idea de que sintetizan poco y que no están muy conectados con las bandas. El uso de la tipografía es otro problema. Excepto Chancho en Piedra, no tienen su propio estilo de letra o logo, por lo que el título del trabajo y el nombre de la banda aparecen al mismo nivel, sin fuerza y como si estuvieran escritos a mano", afirma sobre una camada que según Larrea está siendo víctima de "la borrachera tecnológica". "Hay demasiado elemento, son como collages. No está mal, pero siento que falta un degradé, para que una imagen destaque por sobre otra. Siempre tienen que comunicar las carátulas. Tienen que producirte una sensación. Cuando tú sales a una tienda y estás eligiendo entre varios CD, a no ser que hayas escuchado por la radio al grupo, su presentación es lo único que vale", agrega.

Para Omar Galindo, ilustrador del grupo punk rock Patogallina Saunmachín y de los jazzeros de Mediabanda, la salud del diseño actual es tan saludable como nuestro modo de vivir. "Si bien vamos todos bien vestidos y parecidos, andamos deprimidos", ironiza, "quiero decir que en el diseño se cumple con un canon estético, pero éste se clona y todo termina pareciéndose mucho. Se copia y eso es triste. El pack, la carátula o el envoltorio le da mística al contenido. Siempre es bueno oler la tinta", dice Galindo.

"La carátula es su carta de presentación antes de escucharlo, lo estás viendo y eso inicialmente te puede convencer de comprarlo. ¿Acaso nunca has comprado un disco por su carátula y descubierto una banda increíble?", se pregunta Andrés Soffia, diseñador de la independiente The Ganjas.

A FALTA DE PLATA, INVENTE

Pero no siempre alcanza. Según Leskovsek, las bandas independientes tienen las ganas de hacer gráficas deslumbrantes, pero no tienen el dinero para costar el empaque. Según dice Soffia, "como son tan pocos los discos locales que se editan al año, son por lo general las mismas bandas las que se acercan a un amigo o conocido para que les puedan ayudar a canalizar sus ideas" cuenta.

Argumento que Antonio Larrea echa por tierra. "No creo que sea así, porque si tú aprendes un programa de diseño, solucionas todo mucho más rápido. Los fondos y las líneas te van a quedar perfectos. Una limitante antaño, que nosotros sólo resolvimos con oficio, con una matriz de arte puro que no les enseñan a los chicos de ahora. Es como cuando eras niño y tenías que inventarte tu propia pistola para jugar a los vaqueros", apunta a la reflexión que según Carlos Cadenas debe poner el foco en otro asunto. "La gráfica va asociada a la música. En vez de preguntarnos qué están comunicando las carátulas actuales, la incógnita es ¿qué están transmitiendo o denunciando los músicos chilenos de hoy?", revela sobre una escena cuya salud parece "estable", pero dentro de gravedad. "Los diseñadores jóvenes dicen que nosotros teníamos motivaciones fantásticas. Pero yo les pongo el siguiente ejercicio: la cartelera del metro. Traten de seleccionar un afiche que te quieras llevar para la casa. Si te pasa eso, es porque está funcionando".

Por su parte, Cadenas recuerda que el Fondart ha significado un avance en la autogestión y que "la tecnología ha disminuido bastante los costos de grabación y de fabricación de un CD. Es nuestra obligación tratar de proponer nuevas soluciones gráficas y comunicaciones. Y para esto es muy importante considerar la tecnología como un gran aliado y no como un enemigo", enfatiza.

¿Qué pasa con el Transantiago, la revolución pingüina, la guerra con Irak, la globalización?, se pregunta Antonio Larrea. "Creo que hay sed de eso, pero no sé por qué no se levantan. Falta de motivación y pasividad ante temas bastante fuertes. Hoy mismo se hablaba de delincuencia en la televisión y nadie discutía del origen. Ningún candidato abordó ese tema. Es un debate mínimo que mi generación no soltaba antes de llegar al fondo. Entonces llegamos a una cosa abnegada. Los grandes líderes tampoco se atreven a hablar, y así nos estamos quedando. Piñera puede dar trabajo, pero no sacará a nadie de la pobreza. El gobierno por otro lado tira la limosna. Como diseñador gráfico uno es representativo de eso, por eso la ambigüedad", afirma.

Y aunque esa falta de rumbo estaría presente en el diseño actual, Carlos Cadenas recuerda el trabajo con "Desde el batiscafo" de Chancho en Piedra para ejemplificar que no siempre la imagen tiene que estar necesariamente dialogando con la música, sino con un contexto. "En el desarrollo de este disco acompañé durante unos días al grupo mientras componía en una increíble casa en Isla Negra. Este lugar lleno de objetos raros y magia nos inspiró para desarrollar en torno al disco una historia que no tenía que ver exclusivamente con la temática de sus canciones, pero que claramente representaba el espíritu aventurero y casi surrealista que se respiraba en ese lugar. La intención fue provocar en quien lo ve esos espíritus", comenta quien destaca como una de las claves creativas, la amistad y la complicidad que se alimentan con las bandas en cuestión. "La creación suele llevarte a un resultado inesperado, ese precisamente es el juego. Lo entretenido de esto es que necesariamente tienes que dejarte llevar humildemente por los sentidos, y por sobre todo, pensar siempre que el mejor diseño está por venir. 'Hacer gráfica con contenido' pero además con identidad, como proclama Vicente Larrea, no siempre es posible, pero tenemos que seguir intentando en ese camino", remata el diseñador de Los Trukeros. //LCD

 

Redes Sociales »

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.