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  Informar y morir en Moscú

  Informar y morir en Moscú

  Los periodistas del diario "Novaya Gazeta" necesitan tener nervios de acero: cuatro de los periodistas de este diario de Moscú ya han sido asesinados. Pero el diario tiene amigos poderosos, incluyendo a Mijail Gorbachov y al oligarca Alexander Lebedev.

Domingo 5 de julio de 2009

Olga parecía a la vez atónita y preocupada mientras recorría el sobre con sus dedos. El remitente al parecer era importante: la Administración Presidencial. ¿Era correo del Kremlin? "Pero el sobre se notaba raro", dice Olga, secretaria del editor jefe del diario ruso Novaya Gazeta. Cuando finalmente abrió el sobre, sintió adentro algo frío y como de cuero: las orejas cortadas de un burro. "Aquí se necesitan nervios de acero", dice. Cuatro de los periodistas de la publicación ya han sido asesinados y uno de sus abogados muerto a balazos a plena luz del día. Las orejas de burro fueron seguidas unos pocos días después por un sangriento trozo de carne. Esta vez el sobre no traía remitente. Y luego, un hombre peculiar le ofreció al editor jefe un soborno. Cuando el diario investigó el asunto, descubrió que un activista de un grupo llamado Nashi estaba detrás de los misteriosos actos. Na-shi, una organización juvenil controlada por el Kremlin, había previamente realizado protestas frente a las oficinas editoriales del diario y lanzado una campaña contra Novaya Gazeta. Poco tiempo después, el Presidente Dmitri Medvedev se esmeró en dar una entrevista al diario.

La situación no es clara. Por una parte, el diario, que se publica tres veces a la semana y tiene una respetable circulación de 270.000 ejemplares, es objeto de la ira de la poderosa elite de Moscú, a la que se critica reiteradamente en sus páginas. Por otra parte, Novaya Gazeta está de pronto disfrutando de la protección de funcionarios de los más altos niveles de gobierno. ¿Cuál es exactamente el rol de Novaya Gazeta, el diario más conocido de Rusia en el exterior? ¿Es Novaya, como dicen sus lectores, un bastión de la democracia, de la libre expresión?

Nadando con tiburones

Falta poco para mediodía cuando Sergei Sokolov grita como si fuera un sargento instructor en una barraca militar: "comité editorial" en el pasillo. Una vez, estando de vacaciones, envió una tarjeta postal a sus colegas con las palabras "Estoy nadando con tiburones" escritas en ella. La postal estaba clavada en el boletín mural de las oficinas editoriales. Junto a ella, alguien escribió "Pobres tiburones".

Sokolov es el segundo al mando. Canaliza el flujo de ideas proveniente del editor jefe, Dmitry Muratov, sin desafiar su autoridad. Cuando Muratov distribuye ideas de crónicas a su equipo editorial de 60 personas, puede sonar como una conspiración para derribar al gobierno o al menos a unos cuantos ministros del gabinete.

Uno de los artículos del diario reveló que un ejecutivo del banco estatal, así como influyentes ministros, construyeron supuestamente lujosas villas sobre el río Moskva, en una reserva natural donde en la práctica había una prohibición de construir.

En una reciente edición del diario, Roman Shleinov, una de las estrellas entre la selección que tiene el diario de periodistas excepcionalmente talentosos y osados, sacó a la luz a una red de compañías que, según aseguró, representaba una conexión entre un grupo mafioso y parientes del Primer Ministro Vladimir Putin.

Shleinov ha criticado también las maquinaciones del gigante energético

Gazprom, e incluso ha descrito los secuestros y los chantajes a líderes empresariales por parte del FSB, la agencia rusa de inteligencia doméstica. Las revelaciones fueron notables. ¿Y las reacciones? Prácticamente inexistentes. "Podríamos imprimir una foto que muestre a Putin aceptando una maleta con dinero. A nadie la interesaría", dice.

Descubran quién es

El editor jefe de Novaya Gazeta, Muratov, anda buscando a uno de sus principales editores, quien acaba de enterarse de un accidente espectacular en la Perspectiva Kutuzovsky, una calle que lleva al Kremlin. Una persona de 20 años de edad ha estrellado su Ferrari a 200 kilómetros por hora. El padre del muchacho es aparentemente un miembro del directorio ejecutivo de un grupo de bancos.

Para Muratov, la historia es un ejemplo más de los excesos de la que llama "una elite que se pone por encima de la ley". "Descubran quién está involucrado", dice a sus editores. "Y le preguntaré a Lebedev". Por un momento, pareciera que Alexander Lebedev, un ex miembro del servicio de inteligencia exterior soviética y dueño de un 30% de la aerolínea nacional Aeroflot, fuera sólo otra de las numerosas fuentes de Muratov en el establishment. La verdad, sin embargo, es que el magnate bancario es como una máquina de dinero para Novaya Gazeta.

Lebedev ha apoyado al diario desde los años 90. En junio de 2006, él y el ex líder soviético Mijail Gorbachov adquirieron una participación de 49 por ciento en Novaya Gazeta, que en ese momento estaba al borde de la quiebra. Los empleados poseían el resto. Lebedev compró las acciones de los empleados por unos 2,1 millones de dólares. Desde entonces, ha inyectado todos los días millones a este diario que pierde plata. Nadie le contrata publicidad; todos temen incurrir en la ira del Kremlin.

"Mientras yo tenga dinero, ayudaré", dice Lebedev, en su lujosa mansión cerca del Ministerio de Relaciones Exteriores. Viste jeans, una chaqueta de diseñador y zapatillas negras estilizadas. El magnate elogia a su "equipo de fantásticos y valientes periodistas", dice que su objetivo es hacer del diario el "líder de opinión de Rusia" y cita al poeta y crítico de Stalin, Osip Mandelstan.

"Lebedev se interesó en Novaya cuando entró a la política", dice uno de los colegas del magnate, de sus días en que trabajaba para la agencia de inteligencia exterior. Cuando se hizo cargo del Banco Nacional de Reserva, a mediados de los años 90, Lebedev reclutó a algunos de sus altos ejecutivos en la comunidad de inteligencia. El jefe del directorio administrativo del banco, un antiguo amigo de Lebedev, está casado con la hermana de Anna Politkovskaya, reportera estrella del Novaya Gazeta, asesinada en octubre de 2006. Lebedev ofreció una recompensa de más de 980.000 dólares por informaciones que llevaran al arresto de los homicidas.

Dicen que Gorbachov utiliza a Novaya para luchar por la obra de su vida y para asegurar que al menos algún vestigio de glasnost, apertura y democracia, se conserve en la era de Putin. Gorbachov, ganador del Premio Nobel de la Paz, donó una vez 300.000 dólares de sus derechos de autor a los editores de Novaya, para que pudieran comprar computadoras. Hoy está en su oficina, con un retrato de su difunta esposa Raisa colgado en la pared detrás suyo. Ella también tuvo una relación especial con el diario: en los años '90 entregó al equipo editorial su primer teléfono celular. //LND

 

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