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  ¿Quién tiene la verdad en Honduras?

  Y como yo quiero ser objetivo y entender mejor, deseo que alguien me cuente por qué el gobierno de Venezuela alistó a su Ejército para defender al Presidente hondureño depuesto.

Martes 7 de julio de 2009


Que levante el dedo quienes recuerden que un 3 de enero de 1891, durante la Presidencia de José Manuel Balmaceda, una resolución del Congreso lo declaró insano, de insania irrecuperable y lo estimó también dictador. Al ser notificado Balmaceda de ésta -según él- infamia, de pura rabia inició una cruenta guerra civil que costó la vida a más de 10 mil chilenos. Otra: el 22 de agosto de 1973, también en Chile, el Congreso declaró ilegítimo al gobierno de Salvador Allende y se lo hizo saber a los ministros militares y no al Presidente, como estipulaba la Constitución de 1925. Se supone que con esto el Congreso se marginó de la ley.

¿Quién tiene la verdad en estos casos? En el caso hondureño, donde el Presidente Manuel Zelaya fue depuesto, también me nacen dudas y quiero salir de ellas. Se sabe que Zelaya dispuso que las Fuerzas Armadas hondureñas se hicieran cargo del sistema de consultas y encuestas para saber si tenía opción de hacerse reelegir, no obstante que la Constitución ordena que la alternancia en la Presidencia es obligatoria. Ante la negativa de la Corte Suprema, el comandante del Ejército se negó a cumplir ese mandato aduciendo que lo encontraba lo más inconstitucional que hay. De pura rabia, Zelaya lo destituyó. Al tanto, la Corte Suprema definió que eso no debía ser y lo restituyó en su cargo.

¡Fiuuuuu!

Entonces, el Congreso declaró ilegal la consulta. El Presidente Zelaya desconoció este pronunciamiento e igual ordenó a sus partidarios a constituir las mesas de sufragio, cosa que les dio mucha rabia a las Fuerzas Armadas, que no encontraron nada más atinado que levantarse temprano, pintarse la cara, tomar sus armas de servicio, subirse arriba de sus camiones y partir a la casa del Presidente para, a su vez, destituirlo. Esta destitución fue muy diferente a la de Balmaceda, porque esta vez fue incruenta. No hubo muertos que lamentar en esa acción. Eso sí, los civiles hicieron rechinar sus dientes de puro miedo. Se lo llevaron en calzoncillos y descalzo, lo subieron a un avión y... ¡al exilio a Costa Rica! La comunidad mundial en masa deploró este fastidioso golpe; pese a que las Fuerzas Armadas entregaron el poder a los senadores de la República y, para mi gusto, restituyeron el orden en el país y se marcharon a sus regimientos.

Y como yo quiero ser objetivo y entender mejor, deseo que alguien me cuente por qué el gobierno de Venezuela alistó a su Ejército para defender al Presidente hondureño depuesto y, además, ¿quién rompió la legitimidad en Honduras? ¿Las Fuerzas Armadas que usaron la fuerza? ¿El ex gobernante Manuel Zelaya que obstinadamente buscó una reelección que la ley no le permite? ¿El Congreso? ¿La Corte Suprema? ¿La Fiscalía Nacional? ¿El Tribunal Electoral? ¿El nuevo gobernante Roberto Micheletti?

Siento que los primeros en respetar la leyes deben ser los gobernantes, y luego... todos, ¿o no?

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