
Domingo 19 de julio de 2009
Entre 20 y 25 kilos de peso bajó cada uno de los chilenos que integraban el Frente Sur, en los 45 días que duró la ofensiva final. Unos habían egresado como oficiales del Ejército cubano, otros como doctores, de la Escuela de Medicina de La Habana. Son los miembros de la Agrupación 30º Aniversario de la Revolución Sandinista. El jueves viajaron a Nicaragua, donde son recordados y muy respetados.
Manuel Cortés Iturrieta (socialista y ahora en el MAS), a las cuatro de la tarde del 11 de septiembre de 1973, seguía disparando desde el Ministerio de Obras Públicas. Era del GAP y chofer personal del Presidente Allende y logró sobrevivir. Viajó a Cuba y se hizo oficial del Ejército. Fue uno de los primeros en levantarse para recibir a Fidel Castro cuando les dio la misión de partir a Nicaragua.
"Fui jefe de tropa y me tocó asesorar a Edén Pastora en la planificación. El mando de tropas lo hicimos nosotros, porque los nicas (nicaragüenses) no tenían formación militar", relata Cortés Iturrieta, que a la fecha tenía 37 años. Para él, como muchos, el horizonte final era Chile y "ser el esqueleto de un nuevo ejército popular que saliera al paso".
Patricio Estuardo Solís era de las Juventudes Comunistas, la Jota. En 1975 ingresa a las Fuerzas Armadas cubanas. Recuerda claramente las instrucciones de Fidel: "Generar un empantanamiento de la Guardia Nacional, apropiarnos del Frente Sur y hacer trincheras". Tras el triunfo recordó: "me subí y observé al sur, de donde veníamos, lloré varias veces al recordar ese tremendo esfuerzo". De allí, continúa, trabajaron en reorganizar el país en seis regiones, considerando la lógica de la defensa de las zonas con la inminente aparición de la Contra. Posteriormente se unieron con Galvarino Apablaza y otros para formar el Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
Avelina Cisterna, Jaime Honores y Raúl Escudero estaban en Cuba, estudiando medicina, cuando fue el golpe en Chile. Cuando ya estaban titulados, los tres (militantes del PC) junto al resto de los estudiantes se unieron a un contingente que apoyó labores médicas y de logística en el Frente Sur de Nicaragua.
Ada -la chapa de Avelina- relata que recibieron un entrenamiento básico de combate. Reunidos con el resto de los chilenos, volaron a Panamá y de ahí a Costa Rica. Disfrazados de civiles voluntarios, llegaron al Frente Sur. "Hasta entonces había un solo médico uruguayo y un estudiante de medicina nica, y nosotras 10. Empezamos a atender los heridos, acompañarlos, repartir la comida y los cigarros. Había mucha micosis, lepra de montaña que no sabíamos tratar". Recuerda que las raciones de comida eran "una bolsa que traía una lata de atún, una lata de jugo, de frutas, una leche condensada pequeñita y cinco tortillitas de maíz, que al principio nos comíamos crudas porque no sabíamos que había que cocerlas". Posterior al triunfo pasaron a colaborar en la formación de la red de asistencia de salud.
En estas mismas labores participaba Raúl Escudero, conocido como Joaquín. Más callado y metódico, recuerda que las condiciones en que vivían los nicaragüenses en ese entonces eran paupérrimas y que la aparición de los médicos era algo nuevo para ellos. Por ello, dice comprender la euforia tras la victoria. "Pasamos por varios poblados antes de llegar a Managua y la gente estaba volcada en las calles. Incluso hubo un momento en que la gente se desbocó y disparaban al aire y eso era peligroso porque hubo heridos por esos disparos. Y para qué decir Managua, era apoteósico".
Distinta suerte corrió Jaime Honores. Junto con sus labores de médico, también fue artillero. Fue el único que no estuvo presente en Nicaragua para el 19 de julio, porque una semana antes fue herido gravemente y casi pierde la vida. "Estábamos en un puesto de vigilancia cuando nos cayó un bombardeo. Yo estaba en mi trinchera y salí para ayudar a una joven que estaba herida. De ahí sólo recuerdo que me lancé por una ladera y me recogió un nica que me acompañaba. Quedé ciego varias semanas". Honores fue a dar a un hospital en Costa Rica. De ahí huyó y terminó dos meses hospitalizado en La Habana. "Después regresé y me integré a la organización de la logística y luego, bueno, a Chile".