
Lunes 20 de julio de 2009
"Lo siento mucho, señor Presidente, pero las propuestas que usted ha presentado resultan inaceptables para el gobierno constitucional de Honduras que yo represento". Con estas palabras, el jefe de la delegación del gobierno golpista hondureño, el canciller de facto Carlos López, dio por finalizado el diálogo para sacar a Honduras de la crisis política que vive desde el 28 de junio, cuando fue derrocado el Mandatario constitucional, Manuel Zelaya.
El punto que provocó la suspensión de las conversaciones fue precisamente el eje del plan formulado por el mediador de las conversaciones, el Presidente costarricense Óscar Arias, que partía del retorno de Zelaya al poder y la constitución de un gobierno de coalición y unidad nacional.
Recordando que la delegación de Manuel Zelaya "aceptó íntegramente" su propuesta y que la de Micheletti no, Óscar Arias lamentó ayer que la discusión no llegara a buen puerto. Sin embargo, dejó en claro que no se dejará amilanar por los resultados dominicales.
Por el contrario, afirmó que en los próximos tres días, tratará de convencer a Micheletti para que acepte su propuesta de siete puntos y se logre una solución pacífica al conflicto desatado por un golpe de Estado que ha sido unánimemente condenado por la comunidad internacional.
La urgencia de destrabar el actual estado de la mesa de negociación quedó plasmada en las palabras de Arias, quien manifestó su temor a que si no se alcanza una salida a través del diálogo se desate una guerra civil y "un derramamiento de sangre que no merece el pueblo hondureño".
En la misma línea, el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza hizo ayer un llamado a las partes para que busquen una solución pacífica, y advirtió de "riesgos de que la crisis salga de sus cauces normales" y desemboque en violencia si no se aprueba el plan de Arias. Insulza advirtió que la OEA va "a mantener y ampliar la presión" sobre el gobierno de Roberto Micheletti, anunciando, al mismo tiempo, que hoy se celebrará una asamblea general del bloque continental para analizar la situación tras el fracaso de las negociaciones.
El secretario general no quiso "adelantar otras formas de actuar" de la OEA, pero lanzó un mensaje al régimen de Honduras: "Esto es un golpe que fracasó y tienen que reconocerlo".
UNA MUERTE ANUNCIADA
Los más escépticos habían vaticinado el fin de las negociaciones a primera hora de ayer, cuando ambas comisiones retomaron el diálogo con críticas mutuas, una renovada intransigencia y el condicionamiento de su permanencia en el proceso de mediación. Esto, pese a que políticos hondureños de todas las bancadas habían pedido moderación y flexibilización a las partes.Aunque la delegación del depuesto Mandatario había aceptado la hoja de ruta, mientras avanzaba la mañana se supo que Zelaya mantenía su firme posición de efectuar la consulta popular para una posible reelección, en contra de la propuesta del Presidente costarricense.
Fue justamente de sus dichos al diario Folha de Sao Paulo, de los que se valieron los representantes del gobierno de facto de Micheletti para acusar a su contraparte de tener dobles posturas.
A su vez, durante la ceremonia de conmemoración de los 30 años de la Revolución Popular Sandinista, Patricia Rodes, canciller de Zelaya, afirmó que a los golpistas de su país se les ha acabado el tiempo.
Temprano en la mañana, el Presidente boliviano, Evo Morales, le había pedido la renuncia a Roberto Micheletti, "para dar una buena imagen de Honduras, (pues) está perjudicando al pueblo hondureño y dando una mala imagen de las democracias de Latinoamérica".LN