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Jueves 30 de julio de 2009
Con la transición democrática, lentamente empezaron a pagarse las deudas con Víctor Jara. Rescate de su discografía, placas-tributo, libros y hasta un funeral que conmemoró los 25 años de su muerte.
Lo más difícil había sido conseguir el cambio de nombre para el Estadio Chile, que con purificación incluida, costó años a la Fundación Víctor Jara.
Por estos días, cuando se empieza a conocer la verdad sobre su muerte y toma fuerza la posibilidad de rebautizar con su nombre a la actual estación ULA, se produce un traspié: el desalojo del Galpón Víctor Jara, arrastrando incluso a la fundación que se emplaza a un costado desde 1993.
A pesar de sus escasos seis años, la historia del Galpón ha estado marcada por los sobresaltos. De hecho, fue la solución definitiva a las constantes negativas que la fundación recibió de parte de las autoridades, en relación a convertir el Estadio Chile en un centro cultural.
"No nos habíamos percatado de que la solución estaba en nuestra propia casa", decía Joan Jara a La Nación en noviembre de 2002, cuando aún no se iniciaban los trabajos en Huérfanos 2146.
Francesca Ancarola, Santiago del Nuevo Extremo, Los Jaivas, Los Prisioneros, Fulano y el Tío Lalo, fueron los primeros en llevar sus instrumentos al barrio Brasil ese año.
"Queremos que sea un sitio de encuentro para artistas de toda índole: nacionales, extranjeros y aquellos alternativos que no tienen cabida en ninguna parte", comentaba la viuda del cantautor.
Así el espacio se abrió también a la música joven, convirtiéndose en el epicentro de la neocumbia, los ritmos de la memoria y sede de los cantautores populares.
Sin embargo, el Galpón se volvió una piedra en el zapato para sus vecinos, que le atribuyen ruidos molestos y disturbios nocturnos de la Plaza Brasil.
Hace exactamente un año el espacio fue clausurado por no contar con los permisos municipales, en circunstancias que las remodelaciones ordenadas por el entonces edil de Santiago, Raúl Alcaíno, tenían como tope el 15 de septiembre de 2008.
"Durante muchos días hubo hostigamientos e intentos de detener las actividades del Galpón. En una tocata mía llegaron los carabineros, pero no tenían ningún argumento serio para hacer algo. Eran eventos cercanos, un día la municipalidad, otro los pacos, otro la municipalidad y así", recuerda el cantautor y poeta Mauricio Redolés.
Con los trabajos realizados, el desalojo llegó de sorpresa el martes. Y ayer se sumó la inhabilitación del Estadio Víctor Jara, recinto que adquirió oficialmente ese nombre en 2004 y por el que la fundación está en campaña para que sea protegido por la Ley de Monumentos Nacionales.
Todo mientras el proceso judicial por el crimen del cantautor podría determinar entre hoy y mañana su causa de muerte -cuando se de a conocer el informe de su autopsia-, la que trascendió, ratificaría la versión del ex conscripto Paredes, que indica que el artista fue asesinado de un disparo en la cabeza.