
Jueves 13 de agosto de 2009
El paso del tiempo se ha encargado de tejer una sabrosa leyenda en torno a la histórica frase que el cantante venezolano José Luis Rodríguez dijo sobre el escenario del Festival de Viña del Mar de 1988.
En momentos en que arreciaba la campaña del plebiscito y Chile se dividía ante el referéndum sobre la permanencia en el poder del general Augusto Pinochet, "El Puma" se despachó sobre la Quinta Vergara unas palabras con inevitable lectura política: "A veces hay que escuchar la voz del pueblo".
Pero la versión del astro de exitosas canciones como "Pavo real" y "Dueño de ti" quedó en entredicho, ya que el director de televisión Sergio Riesenberg, que en 1988 dirigió la transmisión televisiva del Festival, señaló que todo el episodio había estado arreglado de antemano.
"La noche anterior, (la cantante) Gloria Benavides había ganado Antorcha y Gaviota y no había razón para que él (José Luis Rodríguez) no la ganara. Nos pusimos de acuerdo una noche antes para entregársela. Lamentablemente, cuando estaba sobre el escenario no se la querían pasar, y evidentemente él provocó y según mi juicio, con justa razón, toda esa espera de casi 15 minutos", reveló Riesenberg.
La versión de Riesenberg es matizada por el periodista de espectáculos Ítalo Passalacqua, quien ha asistido para cubrir la cita viñamarina desde hace más de 30 años.
Según Passalacqua, un grupo de periodistas le habían aconsejado en Miami sobre la manera de comportarse en la Quinta Vergara, ante una eventual negativa de la entonces alcaldesa designada Eugenia Garrido.
"'El Puma' salió muy buen alumno y se quedó y se quedó hasta que se la dieron. Pero no se la querían dar", señala el periodista.
Ese año y después de una vibrante actuación, "El Puma" se quedó sobre el escenario, mientras Antonio Vodanovic hacía esfuerzos para persuadir a la alcaldesa Garrido de conceder el máximo galardón. La rechifla generalizada se extendió por 15 minutos eternos, lo que despertó la desesperación de quienes estaban a cargo de la transmisión.
De ahí salió su célebre frase: "A veces hay que escuchar la voz del pueblo". "El Puma" no sólo sorprendió a la audiencia televisiva, poco acostumbrada a este tipo de expresiones en los medios de comunicación, sino que también despertó la visible incomodidad de la alcaldesa designada por la dictadura.
Transcurridos casi 21 años del polémico episodio, el astro se prepara para ofrecer hoy un concierto en Santiago, para presentar su nuevo disco "Mi amigo el Puma" ante un maduro público femenino, que lo asedió durante la firma del disco en un mall capitalino.
El episodio fue revivido por el cantante, quien no sólo desmintió que la tensa entrega de la Gaviota haya estado previamente acordada, sino que recordó que las imágenes de la época dan cuenta de la espontaneidad del hecho. "Yo me quedé parado, paciente, escuchando al público y las imágenes dan cuenta de eso. Nada de eso estaba arreglado", señaló.