
Miércoles 19 de agosto de 2009
El domingo pasado el diputado presidenciable Marco Enríquez-Ominami aseguró en el cuerpo Reportajes de La Tercera que en materia de relaciones con Bolivia él se definiría como "pinochetista", en relación a la propuesta que Augusto Pinochet hiciera en 1975 al general Hugo Banzer.
El problema es que en su audaz planteamiento Marco Enríquez-Ominami comete una errata. El dictador no ofreció al general Banzer un enclave sin soberanía en Charaña como asegura el ex parlamentario socialista. Pinochet puso sobre la mesa para Bolivia un corredor soberano, con continuidad territorial, al norte de Arica -su ancho hubiese sido aproximadamente de diez kilómetros-, que se cayó luego de que Perú -que debía ser consultado- respondió con la idea de internacionalizar Arica.
En 1987 hubo otra negociación, muy embrionaria, que sí incluía un enclave, pero también soberano, a cambio de una cesión equivalente de territorio boliviano. La tesis del enclave sin soberanía en la Región de Antofagasta -para evitar el veto de Lima-, en rigor, se debatió durante la gestión de Ricardo Lagos. Es decir, Marco se quedó corto; Pinochet fue más generoso.