
Domingo 23 de agosto de 2009
En una encuesta de la Corporación Genera, el 42% de los chilenos coincidió en que hay personas que no merecen ningún respeto.
María Eugenia Díaz, directora de la institución, comenta que la campaña "Más respeto" es una iniciativa que pretende hacer un llamado de atención en contra del abuso de poder y la discriminación.
Para Díaz, en Chile se han legitimado términos como el roto y el flaite, y se les ha enseñado a los jóvenes a temer de los adolescentes pobres. Eso, sin mencionar la anulación y el desprecio a los inmigrantes y el maltrato a los homosexuales.
Aunque ganemos en el fútbol, en tolerancia, los chilenos no sacamos ni medalla de cartón.
-¿Cuál es la expresión más grave de la discriminación en Chile?
-Que se manifiesta en distintos niveles, tanto en la convivencia como en el espacio público. Se le dice a la gente que no puede entrar a determinados lugares por su aspecto físico. Eso de que no dejen entrar a personas a un restaurante porque tienen discapacidad mental. O se puede pensar en el caso de los jóvenes que se sienten discriminados para entrar a ciertos espacios laborales. Se les pregunta dónde viven y en qué universidad estudiaron.
-Ya son 70 mil peruanos los que viven en Chile, y el rechazo aún es latente. ¿Los chilenos tenemos conciencia de nuestra xenofobia?
-La gente está en condiciones de reconocer las situaciones de discriminación. Ser pobre es la primera causa de discriminación en Chile y el aspecto físico es la segunda. Hay más conciencia, pero esto no necesariamente indica un cambio. No es que digan "somos tan discriminadores con los peruanos y los bolivianos que tenemos que pararlo", al contrario dicen "qué rica es la comida peruana, pero qué cochinos son".
-La ignorancia sobre la etnia mapuche ¿también es anulación de una cultura? ¿El desconocimiento también es una forma de discriminación?
-Sí, hay un desconocimiento de una cultura que puede ser alimento para nuestro mundo. Creo que estas situaciones de discriminación están arraigadas en nuestra convivencia. Tiene que ver con una sociedad autoritaria y discriminatoria, pero también tiene que ver con una sociedad que está aprendiendo a vivir. El joven Aguayo murió por su pinta, por la discriminación, y lo mató un joven, que portaba un cuchillo, porque encontró que tenía pinta de flaite. El joven murió tirado en el suelo y a nadie le importó nada.
-¿Mucho individualismo?
-Sí, ya nadie se organiza, para mucha gente es de rotos el sindicato y actuar en colectivo. Hemos estado con un discurso y con muestras del éxito, del ser vivaracho, de tener plata y ser apitutado. Se promueve el dicho "rascarse con sus propias uñas" y hay que aprender que solos no llegamos a ninguna parte.
-¿Y el bullying homofóbico?
-La gente quiere más libertad y se puede ver a jóvenes lesbianas que caminan de la mano. Por eso mismo es necesario promover el respeto por las diferencias, no tolerancia, sino respeto. Nos encontramos con la situaciones de bullying y con gente autoritaria o discriminadora que cree que los homosexuales no son normales.
-El chileno siempre ha tratado de rota a la gente pobre y ahora el concepto es el flaite, y uno ve cómo, en un canal de televisión, se emite un reportaje con el título "La cultura flaite" y cómo se enseña a los jóvenes a temerle a sus pares pobres.
-Eso expresa que somos una sociedad clasista, porque hay una suerte de valoración del que tiene más y donde negamos permanentemente a nuestros ancestros. El roto se relaciona con una persona morena, y también se le trata de roto al mapuche. ]Existe una poca valorización de lo que somos y queremos diferenciarnos del otro de una forma arribista.
-La ley antidiscriminación está en segundo trámite, pero se encuentra sin urgencia. ¿La campaña pretende impulsarla?
-Sí. Tras esta ley está el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) y también ha habido otras organizaciones. El 2005 sacamos la campaña en contra del abuso de poder y estamos muy preocupados por ese proyecto. Ya se votó en la Cámara, ha estado en el Senado desde el año pasado y ha estado en distintos momentos a punto de ser votada y vuelve atrás. Los sectores más tradicionales ligados con la Iglesia están deteniendo ese proyecto. Hay algunas causales con las que ellos no están de acuerdo, por ejemplo con la homosexualidad.