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  ¿Quién da más?

  ¿Quién da más?

  En la Sofofa se reunieron los encargados económicos de las principales candidaturas. Pero antes de exponer, se tomaron un cafecito y conversaron de esquí. Luego, Luis Eduardo Escobar (MEO) señaló que no era quién para criticar el peinado de su abanderado, Felipe Larraín (Piñera) no quiso comprometerse a contratar a León en un futuro gobierno de derecha y José Miguel Benavente (Frei) fue… políticamente correcto.

Domingo 23 de agosto de 2009


Cuando atravieso el umbral del Edificio de la Industria, más conocido como Sofofa, mi mente, pese a la fuerte lluvia que cae sobre Santiago, no deja de repetir el siguiente mantra: ¿Quién da más? Pienso esto porque en pocos minutos los tres encargados económicos de las candidaturas de Eduardo Frei, Sebastián Piñera y Marco Enríquez-Ominami (MEO) expondrán en el seminario "La agenda económica de los candidatos presidenciales".

En verdad, aún no entiendo por qué los candidatos o sus encargados tienen que dar tantos exámenes orales ante los empresarios: primero fue Paz Ciudadana, luego el CEP y ahora esto. Imagino que debieran bastar los exámenes escritos, vale decir, el programa de gobierno, pero tal vez los empresarios son "analfabetos secundarios", como dijo Hans Magnus Enzensberger, y necesitan que les digan las cosas cla-ra-men-te.

Aparte de la lluvia, hace frío y, para más remate, estoy resfriado. Pero con los empresarios las cosas no andan al lote, o eso parece, cuando un sujeto me dice que debo dejar mi paraguas en guardarropía. Justo cuando pienso en la cantidad de paraguas y mujeres que he perdido, aparece José Miguel Benavente, uno de los encargados económicos de Eduardo Frei.

A José Miguel lo conocí hace un par de años, durante un congreso de la Sociedad de Economía de Chile (SEChI), que se efectuó en Reñaca. Al saludarlo me reconoce, pero como la otra vez lo agarré para el hueveo, ahora me elude con la habilidad de Alexis Sánchez.

-¿Podemos hablar después? -propone.

-¿Vas a tomar un cafecito? -alcanzo a replicar.

-Sí, porque hay que comer algo antes.

¿Y los pobres, José Miguel? ¿Acaso los pobres no debieran comer antes que tú?

ESQUIANDO EN DINERO

Mi mente sigue repitiendo ese extraño mantra: ¿Quién da más? En realidad no sé de dónde viene. Pero bueno, ahora estoy solo y aprovecho para escuchar una conversación entre dos empresarios:

-Yo creo que habría que invitar a Felipe Larraín. ¿Tú qué dices?

-Por supuesto, pues hombre.

En la puerta le advierten al pobre Hoppe, quien anoche tuvo fiebre, que no puede estar ahí. Luego le preguntan si es miembro de la prensa, y al contestar afirmativamente, lo conducen por un pasillo hasta una sala. Yo lo sigo, hasta que llegamos a un amplio living con una preciosa vista a la Torre Millenium.

En el living están sentados José Miguel Benavente; Luis Eduardo Escobar, uno de los encargados económicos de MEO; Bernardita del Solar, de comunicaciones de la Universidad del Desarrollo (UDD); Roberto Izquierdo, consejero de Sofofa y uno de los dueños del Diario Financiero; Pedro Arriagada, decano de la Facultad de Economía de la UDD, y Andrés Concha, presidente de Sofofa.

Todos toman café y comen galletitas, mientras los fotógrafos capturan la escena y yo escucho la conversación. En verdad, al principio no puedo creer lo que escucho, pero enseguida me dejo llevar y tomo nota.

-A una persona que le gusta esquiar un mes seguido le sale más barato irse a Estados Unidos,
-concluye Roberto Izquierdo.

-En general, hacer turismo fuera de Chile es más barato -concuerda Bernardita del Solar.

-Aunque la mejor cancha de esquí sin lugar a dudas es Portillo. ¡Una verdadera mesa de billar!
-agrega Roberto Izquierdo, moviendo las manos, como si aplanara nieve.

Ni Benavente ni Escobar hacen el menor amago por cambiar de tema o para llamar la atención y ponerse serios, porque la economía de un país es algo serio, ¿o no, señores? Por fortuna, pasadas las nueve, aparece Felipe Larraín, el encargado económico de Sebastián Piñera. Todos lo saludan.

-¿Un cafecito, Felipe? -ofrece alguien.

-No, gracias, ando con el cafecito puesto
-contesta Larraín.

Los gráficos piden una foto con los tres encargados económicos de las candidaturas, a la que intento colarme. En medio de la foto, Larraín comenta:

-Y ella es más que una chef. ¡Es una empresaria!

-Sí, pero además todo es delicioso -complementa Benavente.

MEO A ESCOLAR

Después de veinte minutos de cafecito y galletitas, caminamos hacia el auditórium, que está casi lleno. Todos tomamos nuestras ubicaciones.

Pedro Arriagada y Andrés Concha saludan al público y enseguida presentan al panel que moderará Bernardita, ¿te puedo tutear? Yo me siento al lado de Benavente y le pregunto por tercera vez si , pero él se mantiene firme junto al pueblo:

-Sí, pero más rato.

Imagino que el encargado económico de Frei ya ha comenzado con las promesas. De hecho, ahora lo veo levantarse para dirigirse al país de los empresarios.

Lo primero que dice es que como encargado económico del Presidente Frei, cuestión que llama la atención al resto del panel, en especial a la moderadora, quien apunta que en Estados Unidos se suele tratar así a los ex presidentes, pero que en Chile eso no se usa.

Benavente es muy claro y explica conceptos, como spin off, capitales ángeles y costos de transacción, con gran manejo, mientras Felipe Larraín toma apuntes y Luis Eduardo Escobar se echa para atrás en su asiento, como si estuviera en el living de su casa.

-No sólo es poner lucas, sino neuronas y lucas -afirma, insistiendo en la idea de innovación y emprendimiento.

Como ya dije que estos seminarios no me entusiasman mucho, me pregunto por qué se hacen con lluvia. ¿Será acaso signo de que al mal tiempo hay que poner buena cara? No tengo tiempo de seguir reflexionando, porque repentinamente el aire acondicionado se vuelve más y más frío, hasta que personas empiezan a estornudar, y yo, insisto, ando resfriado. Andrés Concha, al darse cuenta de esto, llama a alguien y manda a cortar el aire frío.

Ahora es el turno de Luis Eduardo Escobar, quien es presentado como director de empresas públicas y privadas y ex asesor del ministro Nicolás Eyzaguirre.

-Espero no desilusionar a nadie, porque sé que en un comienzo estaba anunciado Paul Fontaine -bromea.

Escobar es claro y vago a la vez; progresista y neoliberal sin duda, como la campaña de MEO. Sin embargo, me sorprende cuando asegura que el mercado laboral es altamente flexible, salvo en dos rubros: jornadas de trabajo e indemnización por años de servicio (IAS).

-Las IAS son un mito -añade-, porque sólo un 6,4% de los cesantes las cobran.

Entonces pienso, si ese escaso porcentaje las cobra, mejor eliminarlas, ¿no es cierto, Luis Eduardo?

-No queremos trabajadores "apernados" -concluye, y yo intento dar con el significado de la expresión. Trabajadores "apernados", repito y me suena a que, si están "apernados" es porque tienen el poder para hacerlo, como los diputados o los senadores, y que yo sepa los trabajadores en Chile cuentan con escaso poder, si no consúltenle a cualquier trotskista.

YES, WE CAN

¿Quién da más?, es lo que sigo preguntándome. Al parecer, la oferta de Luis Eduardo Escobar es, hasta el momento, la más alta para los empresarios, que sonríen conformes, o como Andrés Concha, anotando todo para que el Alzheimer no haga de las suyas.

En todo caso, esto no ha sido todo, señores, ya que ha empezado su exposición Felipe Larraín. De partida repite lo que ha dicho su abanderado: crear un millón de empleos, crecer a 6%, ser un país desarrollado para el 2018. Detrás de mí, un empresario comenta:

-No, eso sí no se le creo.

Pero yo pienso en cómo se puede asegurar un crecimiento de 6, 3 ó 2%, sin tener en cuenta los factores externos. Es decir, vivimos en un país integrado, que depende de lo que suceda en otras partes. Pero bueno, la derecha de este país siempre ha sido populista.

-Hay que ampliar el sistema de concesiones a otras áreas: educación, salud, transportes -afirma Larraín de manera eufemística, porque lo que quiere decir es aumentar la participación de los privados en esas áreas. No soy economista, pero tampoco huevón.

El encargado económico de Piñera habla rápido, como si todo lo que dijera fueran obviedades que el actual gobierno sencillamente se ha negado a implementar. Sin embargo, esto no es todo, ya que enseguida agrega:

-Hay que fortalecer y flexibilizar el pre y post natal.

Puta, qué manera más sutil de decir que las mujeres "en edad de merecer", como diría mi abuelo, perderán derechos. No conforme con ello, señala que en vez de salario mínimo se debería hablar de sueldo ético y que éste debería estar compuesto por un salario base más subsidios y un bono de capacitación.

En otras palabras, el que no se capacita gana menos. Volvemos a la idea entonces de que el pobre es pobre porque es flojo, porque cómo no te vai a capacitar, pos cabrito. ¡Cómo tanto!

En realidad nada de lo que dice Felipe Larraín debiera sorprenderme, y en esto pienso cuando él mismo advierte:

-Algunos me han dicho que han manifestado sus dudas con respecto al crecimiento de 6%. Bueno, yo les digo: Yes, we can.

Y en la pantalla gigante veo a Sebastián Piñera saliendo de La Moneda y arriba la misma célebre frase de Barack Obama.

Después de una ronda de preguntas, el seminario concluye, y los periodistas se abalanzan sobre José Miguel Benavente, mientras yo hago lo propio con Luis Eduardo Escobar. Viéndolo de más cerca, parece que tuviera teñido el pelo con Grecian 2000. Quizá por eso me atrevo a consultarle qué le parece el peinado de MEO.

Bueno, cada uno se peina como quiere contesta sonriendo . El año pasado, por ejemplo, yo andaba pelado.

No me sorprende, mascullo, y enseguida, recordando al otro encargado económico de MEO, le pregunto si, al igual que él, votaría en segunda vuelta por Piñera.

A pesar de que creo que Paul fue sincero en lo que dijo, yo creo que pasaremos a segunda vuelta.

¿Entonces usted no está siendo sincero ahora?

O sea, yo soy más bien optimista.

A unos metros, Felipe Larraín conversa con los representantes de www.agricola.cl. Lo interrumpo para consultarle si me contrataría como periodista del Ministerio de Hacienda.

Mire, aún no soy ministro responde . Eso depende de Sebastián.

Pongámonos en el caso que lo nombra ministro.

Es que aún no lo ha hecho insiste Felipe Larraín.

Cuando se escabulle, pienso en que si Piñera quiere crear un millón de empleos y su encargado económico no es capaz de ofrecerme una peguita, de qué estamos hablando. ¿De promesas? Bueno, la gente no come de promesas. En esto reflexiono cuando observo a José Miguel Benavente escaparse de mí. Al parecer todos los economistas son iguales: huyen de la realidad.

¿Quién da más?, termino preguntándome inútilmente al salir del edificio de la Sofofa y ver la lluvia que cae como si fueran monedas. Salgo para atrapar unas gotas, pero un paraguas me lo impide. Mala suerte, para otra vez será.

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