
Miércoles 26 de agosto de 2009
Una noche de manual. Para tomar apuntes de lo que debe ser un entretenedor. Una buena madurez podrían llegar a tener Cristián Castro, Alex Ubago o Luis Jara si sólo tomaran nota. Claro que Anka tenía algo más que canciones melosas, componía.
Anoche el Movistar Arena llenó sus butacas. Velada elegante donde nada se dejó a la improvisación. El músico canadiense salió de repente, de la mitad de la platea cantando "Diana". En medio de un público mayor que gritaba como adolescente posó para fotografías, presentó a su mujer, agradeció los besos y un pellizco que recibió en el "culow". Y sin embargo, no cayó en tropicalismos. Una banda sólida, afiatada, virtuosa. Batería, percusión, cuatro vientos, piano, bajo guitarra, teclado y un director de orquesta que también jugaba a hacer solos de saxo. El público rugía. Y Anka se entregaba como si fuera su primera noche.
Las luces funcionaban a la perfección. Pero Arena Santiago todavía no pasa la barrera del sonido. Rebota. Pero en la mesa se las ingeniaron para que no fuera tan notorio. Siguió "You're my destiny" con arreglo de la época. Otras canciones fueron modernizadas.
También dio paso a su disco "Rock swings" donde interpreta clásicos del rock como "Smell like teen spirit" de Nirvana, llevados a ese estilo donde los bronces son protagónicos. Recuerdos, fotografías en "The Story of my life". Juventud, calcetineras, fotos proyectadas con Frankie Avalon, Pat Boone, Dean Martin, Tom Jones nos recuerdan frente a quién estamos. Siguen Elvis, sus hijas, todas con nombre con a, su primer hijo. El manejo de luces sigue impecable. Luego se va al piano, interpreta una canción de un disco próximo. Vendrá "Let my try again" y los solos instrumentales bajo su dirección, de espaldas y con batuta. Maestro.
Sigue un homenaje de tres guitarras al fallecido Buddy Holly, con una canción que el propio Anka le compuso y que el músico de lentes tipo Allende fue lo último que grabó.
En cuanto a voz, le sucede lo que a pocos: le cuesta cantar bajo. Pero con los altos no tiene problemas, de todas maneras logra colocarla a medida de lo que requieren las canciones. Vendrá "She is a lady" y la sonrisa inagotable. Una pantalla baja del cielo con una canción que compuso para Sammy Davis que interpretaron a dúo gracias a la tecnología. Una mirada leve al cielo, un guiño. El cierre -y antes de un bis que incluyó New York New York (canción que grabó recién en 1982)-, vino con "My Way". La voz del Sinatra más viejo sonó por lo parlantes y Anka cambiaba su propia letra para cantarle al de ojos azules "a su manera". El círculo se completa, la ovación es total. De manual.
¿Anotaron?