
Jueves 27 de agosto de 2009
La puesta en escena fue la de siempre: comuna con alcalde de la Alianza; adherentes uniformados y vecinos instalados delante de un telón, dispuestos a levantar carteles con las consignas del candidato a cada intervención acalorada o anti Concertación del abanderado de la Alianza, Sebastián Piñera.
Como se ha hecho costumbre, la ordenada salida a terreno, ejecutada esta vez en el Parque Balmaceda de Providencia, concluía sin inconvenientes.
Sin embargo, y contra todo pronóstico del comando opositor que en esos minutos disfrutaba de un café, pasteles y torta junto al candidato en la terraza del Café Literario de Providencia, un grupo de unos 50 jóvenes universitarios -según datos de carabineros de la 19ª Comisaría que llegó al lugar- se encargó de aguarle la pauta a Piñera.
Gritos, insultos y fuertes epítetos de boca de, en su mayoría, estudiantes de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, colmaron de pronto el lugar con adjetivos como "ladrón y dictador".
El propósito de la manifestación era enrostrarle a Piñera su participación en el caso Banco de Talca y la manera en que -contó uno de los estudiantes- "se enriqueció durante la dictadura mientras Chile se cubría de sangre".
Cercado por los insultos y advertido por su equipo de seguridad, Piñera abandonó la terraza e ingresó al café. Sólo estuvo unos minutos sentado en una mesa junto a la candidata RN Marcela Sabat y el actual legislador UDI Rodrigo Álvarez, hasta que finalmente decidió abandonar el lugar.
"(Deberíamos) poder vivir con pensamientos distintos en este país", alcanzó a decir Piñera, molesto, y como única reacción al incidente antes de partir.
Para entonces, cuatro carabineros habían llegado a supervisar la situación y, a un costado, uno de los encargados territoriales del comando, Mario Desbordes, dialogaba con un estudiante de Licenciatura en Historia.
El universitario emplazó a los miembros del comando, entre otras recriminaciones, por la "burla de Piñera hacia la gente" al declarar el domingo que sólo ha gastado $10 millones en su campaña -cifra que el ex senador debió aclarar el lunes, pues ese monto sólo se refiere a las gigantografías, dijo-.
Según otro manifestante, en el comando le habrían prometido enviar por mail una respuesta a sus inquietudes por la manera en que Piñera fraguó su fortuna y por pertenecer a una alianza con "partidos íconos de la dictadura militar".
Según el comando, se les habría ofrecido dialogar con Piñera, opción que fue rechazada por los universitarios.
Si bien el incidente terminó sin consecuencias mayores -salvo el tenor de los insultos-, la situación vino a engrosar la lista de eventos similares que el candidato ha debido enfrentar durante la campaña.
A modo de pincelada, en mayo de este año adherentes de la DC lo increparon durante los funerales de Claudio Huepe. El hecho se produjo sólo un mes después de haber sido expulsado de La Pintana, cuando visitó a la familia de la joven María José Esquivel, quien murió baleada al interior de un bus del Transantiago.
Confiado
En entrevista con agencia EFE, en tanto, Piñera aseguró -al ser consultado por su dualidad de político y empresario- que en las últimas dos décadas se ha dedicado "casi de forma exclusiva" al servicio público.
"Piñera se defiende de las críticas de sus detractores, que afirman que él no crea riqueza, sino que invierte en empresas antes de que se incremente su valor de mercado, en algunos casos de forma especulativa. Y también rechaza que haya conflicto de intereses entre su dimensión como hombre de negocios y sus aspiraciones políticas", consigna el medio internacional antes de incluir la respuesta del empresario.
Respecto del curso de la contienda presidencial, el candidato de la Coalición por el Cambio dijo estar confiado en llegar a La Moneda por dos razones: "Una es negativa, atribuible a la Concertación, y otra es positiva, atribuible a nosotros. Después de 20 años, la Concertación está profundamente agotada, sin ideas, sin fuerza, sin entusiasmo. La mayoría de la gente no quiere un quinto gobierno de la Concertación".