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  Parte de la religión

Domingo 30 de agosto de 2009

En 1993, después de protagonizar una serie de escándalos que lo mantuvieron en las primeras planas de la prensa y de una seguidilla de internaciones en clínicas especializadas para desintoxicarse, le preguntaron a Charly García si no le daba miedo vivir así. Él como buen rockero contestó: "No, me gusta. Es parte de la religión. Los que tienen miedo se van antes".

Hace unos días García presentó el videoclip de su último tema "Deberías saber por qué", dirigido por Sebastián Ortega, hijo de "Palito", el ángel de la guarda de esta historia. Sobre su futuro en la música nadie puede predecir lo que vendrá. Prometió reinventarse y en una de esas lo logra. Sin embargo, Charly ya no es el de antes. Se esfumó su esquelético glamour. Ese que lo hacía parecer interminable, gracias al efecto de las rayas blanco y negro remarcando sus ajustadísimos pantalones pitillo; las escotadas y femeninas poleras de mangas largas que le había dado por usar. Y esas uñas pintadas de rojo, decorando sus largas manos, que establecían la frontera con los teclados. Para que no nos olvidáramos que lúcido o ausente "gritando, discurriendo, corrompiendo, agonizando", incluso cercado por las cacofonías, su imagen permanecía allí.

En este nuevo video Charly García acosa (cual fantasma que habita naturalizado en lo cotidiano) a un malévolo productor dispuesto a estrujarlo nada menos que con una gira que promete 70 presentaciones en quince días. La indumentaria es coherente con la historia. Se trata de una visualidad que no distingue entre realidad y ficción. Aún así, descompone ver al ídolo vestido como un argentino cualquiera: pijama a rayas, terno de conductor de televisión. Lo mismo vale para la presentación frente a la Basílica de Luján efectuada a principios de marzo. En esa oportunidad el rockero viste de celeste, a la manera de un niño recién nacido. Elige un jeans y una camisa que cuelga sobre los pantalones ocultando la abultada barriga. La corbata con nudo a medio camino y la chaqueta oscura activan la clave del adulto responsable. Charly tiene ahora algo de Natalio Ruiz, o de esos funcionarios que antaño no le daban tregua, cuando sólo quería tocar con Nito, en Sui Generis.

Es cierto, ha recuperado peso. Un par de extraños lentes le muestran todo aquello que hasta hace poco despreciaba. Gracias a un tratamiento odontológico exhibe una dentadura más digna (ojalá no le dé por sonreír). Su peinado tiene un aire provinciano. Charly no avanza, camina de costado. Le teme a su mente.

 

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