
Domingo 30 de agosto de 2009
Un chal amarillo, un suéter rojo y unos rulos de muñeca. Y una gran cartera donde perfectamente cabría una escalera de incendios, o una escalera para subir a un helicóptero. Todo lo necesario para salir con vida de una catástrofe. Fátima Sime es dueña de una sonrisa a todo evento y de un pesimismo ídem, "un velo que me tapa los momentos buenos", dice. "Yo creo que no hay Eros sin un poco de Tanatos".
"Yo ni siquiera me considero escritora. Tendríamos que definir qué es un escritor. ¿El que cuenta historias y las escribe?, ¿el que trabaja con la escritura y se gana la vida con eso?, ¿el que tiene un manejo maravilloso del lenguaje? ¿Todas las anteriores? Entonces yo le pego como a una no más".
Entre sus primeros textos están un par de cuentos eróticos premiados por la revista Caras. En uno de ellos la protagonista es Inés de Suárez: "No encontré nada mejor que encamarla con Lautaro".
Fátima es obstetra: gran parte de su vida transcurre en la sala de partos de una clínica. "Yo no creo para nada en Dios, y siempre le echo la talla a mis pacientes, si Dios existe, te aseguro que es hombre". Frente a un exprés, declara su miedo a los lugares comunes, y recuerda casi con entusiasmo un momento fatal: el aluvión de 1993. "Ese invierno desaparecieron poblaciones enteras. Nosotros perdimos todo, quedamos en pelota. Yo fui rescatada de arriba del techo, con mi niña de tres años, y embarazada de siete meses. Mi casa la tapó una de esas olas de Hawai con surfistas y todo, pero una ola de barro. Trepamos la pandereta con la empleada, ¡y de la pandereta, al techo! Yo gritaba ¡Estoy embarazada! A la media hora llegó un helicóptero".
-¿Cómo empezaste con los cuentos eróticos?
-Yo trabajo con el Eros, con guaguas, y eso es Eros puro, la vida misma. Yo me quedé muy contenta con mi cuento de la Inés de Suárez, y después supe que no tuvo el primer premio porque tenía un exceso de carga erótica.
-¿Mucho sexo explícito?
-Parece.
-"Carne de perra" está escrita en clave de thriller. Y es seria.
-Sí, ahí me salió mi parte seria. Mi parte trágica.
-Tu novela trata de la dictadura.
-Pero a mí no me gusta mucho que se diga que la novela trata de la dictadura. Porque yo quise abordar la historia de una mujer que no tenía nada que ver...
-Y la historia la arrastra, como el aluvión que arrasó tu casa.
-Es que la dictadura nos marcó. Somos productos de. Yo no creo que se deban olvidar estas cosas.
DISCIPLINA CERO
Fátima dice que escribió la novela con disciplina cero. "Es la mala cueva de no ser disciplinada, nomás. Pero sí hay un tremendo esfuerzo en corregir, corregir (pone los ojos en blanco), corregir y corregir".-A mí me pasó algo, cuando leí el libro, dije ¡ésta es la verdadera historia de Fátima! Está contada de una manera tan tremenda, que uno llega a pensar que puede ser tu verdadera historia.
-Toda la gente me dice algo así, pero no necesariamente la historia que ficcionas tienes que haberla vivido. Para mí, la historia de la María Rosa, la protagonista, puede ser la de miles de mujeres. Tiene que ver con el manejo del poder. Las mujeres son torturadas en muchos momentos de la vida. ¡Ojalá se leyera como una historia que va más allá de la dictadura! Porque el horror y el abuso del poder son una cosa de todos los días.
SÍNDROME DE ESTOCOLMO
-¿El dominio absoluto de un ser humano por otro?-Absoluto o parcial, o qué sé yo, pero es un tema que a mí me interesa mucho. Yo traté de revelar que cualquier ser humano es capaz de cualquier cosa dependiendo de las circunstancias, y además hablar del síndrome de Estocolmo, porque hoy en día, en esta sociedad, vivimos un síndrome de Estocolmo: ¡estamos todos enamorados de este sistema capitalista, cautivados con algo que nos hace mierda, y que nos tiene secuestrados!
-Quisiéramos otra cosa, pero aquí estamos.
-Sí. Entonces para mí sería muy bueno que se extrapole la vida de esta mujer, porque es un reflejo de lo que estamos viviendo todos.
-Ella es una enfermera que está capturada por un torturador.
-Por una persona del régimen. Es una metáfora. Ahora, que cada cual lo vea como quiera.
-A pesar de lo lúgubre del tema, ¿tiene humor, no?
-Unas gotitas. Es difícil meter una dosis de humor en una historia trágica.
-Y bueno, como las tragedias griegas. Se limitaban a ser trágicas.
-¡Los griegos sufrían como malos de la cabeza!
-La enfermera de tu historia se involucra en un asesinato, en una historia muy parecida a la muerte del Presidente Eduardo Frei Montalva.
-Sí, se supone que ésa es la historia. Pero yo prefiero que el lector lo descubra. //LCD