
Domingo 30 de agosto de 2009
* Secretario General de la Fundación Instituto de Estudios Laborales, FIEL.
Uno de los pocos beneficios de esta crisis económica mundial es el fin de muchos paradigmas que por años nos habían "vendido" temáticas como una seguridad social con financiamiento estatal o una educación pública y sin fines de lucro. Es hora, pues, de terminar también con los discursos que nos dicen majaderamente que cualquier cambio al modo en que hoy funcionan la libertad sindical, la negociación colectiva y la huelga golpearía al empleo y perjudicaría tanto a los trabajadores como a la intocable "competitividad" del país.
Por otro lado, Chile necesita fortalecer los procesos de diálogo social, como un mecanismo de construcción de propuestas colectivas, particularmente relacionada con una definición transversal de una nueva mirada en el deteriorado sistema de relaciones laborales chileno.
En este ámbito, son muchos los cambios que podrían haberse impulsado desde el mundo empresarial y el Estado en los últimos veinte años si hubiese existido la voluntad política de avanzar en la construcción de una sociedad más equitativa. En cambio, suele acusarse a los trabajadores organizados de una "sobreideologización" de sus propuestas, que afectaría los procesos de diálogo. Esta acusación nos parece injusta. Detrás de ella se oculta la sobrevaloración de un modelo económico y social que privilegia la rentabilidad de quien aporta el capital y desvaloriza socialmente la función del trabajo.
Si queremos iniciar un verdadero diálogo en estas temáticas, deberíamos considerar los aspectos valóricos y de derechos humanos (DDHH) que incorporan las relaciones laborales, y luego los instrumentos que permitan aplicar de buena manera y en forma efectiva estos aspectos en las prácticas cotidianas.
Es preciso recordar que la base de los llamados derechos laborales está sustentada en DDHH consagrados en distintos instrumentos internacionales, especialmente en el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, complementado por otros instrumentos de derecho internacional y los convenios elaborados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), muchos de los cuales han sido suscritos y ratificados por nuestro país.
En último término, cuando nos referimos a derechos laborales, aludimos a DDHH que los estados están llamados a respetar, promover y defender. ¿Cuál sería el resultado si evaluásemos de manera imparcial la violación de éstos en materia laboral cometida en nuestro país?
Los DDHH son indivisibles e interdependientes entre sí: no se puede pretender defender y promover sólo algunos de ellos. En este contexto, los derechos sociales, económicos y culturales (en donde se incluyen los laborales) cobran una importancia decisiva si queremos construir una sociedad más equitativa, justa y no excluyente.
La OIT, junto a otros organismos internacionales y centros de investigación especializados, han señalado reiteradamente cuáles son los aspectos que deben ser considerados para confeccionar una legislación que asegure el cumplimiento de estos derechos fundamentales. Es precisamente aquí donde el derecho colectivo debe primar sobre el derecho individual. En este aspecto, Chile tiene un déficit importante: el modelo que sustenta gran parte de nuestra legislación subvalora todo lo colectivo. Un claro ejemplo de ello es el diseño del llamado Plan Laboral, elaborado sin considerar las opiniones de los actores a quienes afectaría. Este instrumento legal minimiza los derechos colectivos e incluso excluye la libertad sindical, la negociación colectiva o la huelga. Lamentablemente, el Plan Laboral sigue casi intacto desde que fue concebido bajo el régimen militar.
Durante esta semana, la Central Unitaria de Trabajadores organizó, con el apoyo de prestigiosas instituciones, un seminario que nos invita a recomenzar el necesario diálogo entre trabajadores, empleadores y gobierno. Destacados investigadores presentaron una renovada mirada sobre dos temas fundamentales para un nuevo trato laboral: los derechos de negociar colectivamente y la huelga, que todos los trabajadores y trabajadoras tenemos en el marco de la necesaria libertad sindical.
Ya es tiempo de avanzar decididamente en estas temáticas que son el talón de Aquiles de nuestra democracia. Y al igual que el llamado hecho por los organizadores de este encuentro, los invitamos a entre todos y todas a dialogar y construir un nuevo trato laboral para Chile.