
Domingo 29 de julio de 2012| por Patricia Schüller G.
Las vacaciones son el momento en que los escolares hacen una pausa en el estudio, se desconectan de la rutina y aprovechan el tiempo para jugar, estar con sus amigos y salir con sus papás, especialmente si son pequeños.
Pero después del descanso hay que volver a la realidad, levantarse temprano y retomar los horarios establecidos por el colegio.
Es ahí donde se produce el problema y por ello algunos especialistas recomiendan a los padres que apoyen mucho en sus hijos en las primeras 2 semanas tras el regreso a clases.
Bernarda Pérez, académica del Centro de Desarrollo Cognitivo de la Universidad Diego Portales (UDP), dice a Nación.cl que en vacaciones la rutina de los escolares se altera y es en este punto donde se debe hacer un “ajuste”.
Y éste debe estar dado en términos de que el menor “se adapte a su rutina que tenía antes de vacaciones y que ya estaba establecida”.
En esta etapa es fundamental el apoyo que le puede brindar la familia al menor y también el sicopedagogo, indica la docente.
“Los espacios de contención que le puede dar la familia al escolar es relevante. La idea es ordenarles las horas de sueño, que la levantada siempre sea a la misma hora. Y se debe lograr que retome la rutina que tenía antes de salir de vacaciones”,señala.
Los estudiantes que resultan más afectados, y a los que les cuesta retomar sus actividades, son aquellos que no tienen hábitos de estudios, “que tienen poca autonomía en su quehacer" y esto ocurre fundamentalmente en los niños que están en su 1° ciclo básico, detalla.
Tienen dificultades también para retomar sus hábitos los menores que padecen déficit atencional o son hiperactivos.
Cuando el no adecuarse a la rutina se torna crónico “claramente el problema no es del niño sino que de la familia", sostiene.
Lo que sucede con el menor “se relaciona con los hábitos que establezco desde el ámbito familiar. Por ejemplo, los escolares no pueden estar hasta las 11 de la noche viendo televisión”, plantea.