
Martes 17 de noviembre de 2009
Aunque la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria ya tiene un acuerdo para reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre en todo el planeta para el 2015, el director de la FAO lamentó inmediatamente la falta de compromisos concretos, especialmente ante la ausencia a la cita de las grandes potencias industrializadas.
Y es que el senegalés Jacques Diouf, titular de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), teme que la iniciativa se quede nuevamente en una declaración de buenas intenciones como un acuerdo anterior que estipulaba el fin definitivo del flagelo del hambre para 2015.
"No estoy satisfecho con el resultado ya que no hay un compromiso sobre la fecha, ni sobre los fondos ni las condiciones" para combatir el hambre, precisó Diouf al término de la jornada inaugural en Roma.
El acuerdo aprobado ayer por los 193 países miembros de la FAO establece la "erradicación del hambre en el mundo" como un "objetivo estratégico" y prevé cinco acciones destinadas a combatirlo, pero sin precisar ni el origen ni la cantidad de fondos necesarios para implementarlas.
PAÍSES RICOS AUSENTES
Pero aunque el acuerdo fue inusulamente rápido, el único dirigente del G-8 (los ocho países más industrializados del mundo) presente en la sesión inaugural de la cumbre que termina mañana, miércoles, fue el anfitrión, el Premier italiano Silvio Berlusconi.
Ante esta ausencia, Diouf exhortó a los países desarrollados a cumplir sus promesas, como las alcanzadas en la pasada cumbre del G-8 en L'Aquila (Italia) donde se prometieron fondos que aún no se ha entregado. "Los 20 mil millones de dólares de fondos prometidos aún tienen que materializarse", recordó.
En su discurso, el Papa Benedicto XVI culpó a los especuladores y denunció el egoísmo que predomina en el mundo frente al drama del hambre. "El egoísmo es bochornoso y la especulación coloca a los alimentos como mera mercancía", denunció el Pontífice.
En tanto, la Presidenta chilena, Michelle Bachelet, hizo hincapié en la "inequidad" social como causa del problema, mientras su colega brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, consideró el hambre como "la más terrible de las armas de destrucción masiva existentes en el planeta".
Asimismo, el Mandatario libio, Muammar Gadafi, denunció "las hipocresías, los fraudes y las contradicciones" de las ex potencias coloniales, que saquearon los recursos de continentes eneros, causando hambre y desesperación.