
Domingo 30 de octubre de 2011| por Claudio Leiva
“Quiero volver a tener una vida. Mi promesa es no recaer en el consumo y lo haré por mi señora y mis hijos que han sido el pilar fundamental para que yo salga adelante”.
Con estas conmovedoras palabras, Domingo Viveros Morales agradeció la oportunidad que se le dio de ser parte de los Tribunales de Tratamiento de Drogas (TTD) de la Fiscalía Sur, de los cuales egresó con éxito al ser sobreseído y al mismo tiempo rehabilitado de sus adicciones.
El proyecto, coordinado en la Fiscalía Sur por la abogada asesora Daniela Palma, se materializa por la dupla psicosocial formada por Pilar Hernández y Mauricio Parra, quienes en Puente Alto trabajan codo a codo con los fiscales Michael Flores y Paula Juica.
El caso de Domingo fue detectado por el fiscal Flores, quien le ofreció una suspensión condicional de su causa por amenazas en violencia intrafamiliar (VIF), siempre y cuando se sometiera a rehabilitación.
Viveros, de 42 años, consumía drogas hace 17 por lo que fue ingresado a tratamiento residencial en la Corporación Esperanza donde estuvo internado nueve meses.
Fue tanto el éxito de su terapia que por fin su pareja de toda la vida aceptó casarse con él y fue becado para estudiar en carpintería metálica en Infocap, la universidad de los trabajadores.
Junto a Domingo, también egresaron Luis Pino Alvarado, quien también fue imputado por amenazas en VIF, y Sergio Herrera Echeverría, detenido por lesiones menos graves.
“Es un orgullo para nosotros verlos aquí. Ahora se ven más radiantes, pero deben seguir su camino porque del punto de vista jurídico, la causa terminó, pero su adicción es algo que deben manejar para toda su vida”, les dijo el fiscal Flores.
La magistrada Verónica Herrera también felicitó a los tres egresados y saludó especialmente a sus

familias.
DROGAS EN CIFRAS
Según cifras de la Fiscalía Nacional, durante 2010 se registró un ingreso de 325 personas a los TTD, en su mayoría casos entre 26 y 35 años. De ellos, 284 eran hombres y 41 mujeres.
El programa TTD se inició como piloto en Valparaíso en 2004, y consiste en la suspensión condicional del procedimiento con el fin de rehabilitar a imputados con consumo problemático de drogas y alcohol y lograr su reinserción social. Así, se espera disminuir el consumo y la reincidencia en el delito.