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  Roberto Pizarro: "El desastre obliga a terminar con el lucro en la educación"

  El economista y ex ministro deja su asesoría en el Ministerio de Relaciones Exteriores para asumir el cargo académico. En conversación con LND pasa revista a la calidad de la educación chilena. Su diagnóstico se hace más crítico debido a las consecuencias que tendrá el terremoto.

Domingo 7 de marzo de 2010| por Equipo LND

Los cargos académicos no le son ajenos a Roberto Pizarro. Fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile al comienzo de los años setenta. El ex ministro de Planificación del Presidente Eduardo Frei, actual asesor en materias económicas de la Cancillería y ex jefe de programa de la candidatura presidencial de Jorge Arrate, retomará su vida académica, que incluye estudios de postgrado en la Universidad de Sussex en Reino Unido, el 1 de abril, cuando asuma como nuevo rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC).

Pizarro está convencido de que la educación no se puede abordar como un negocio y asegura que ahora, que más de la mitad de Chile ha sido afectado por un terremoto, las municipalidades no podrán seguir enfrentando la crisis y administrando escuelas.

-¿Qué sentido tiene hoy actuar desde una universidad privada para fortalecer la educación superior?

-En una sociedad desigual, que discrimina en la escuela y en los barrios, una universidad "privada con vocación pública", como la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), abre oportunidades a muchos jóvenes que ven cómo se les cierran las puertas en las universidades tradicionales por la discriminación que impone la PSU y que no pueden pagar grandes sumas de dinero que en las universidades privadas de la cota 1.000.

-¿Por qué no se han unido esfuerzos para desarrollar un proyecto sólido de universidad de izquierda, popular? Existen varias que se reivindican desde esa perspectiva con un éxito discutible.

-Yo no creo que la universidad deba definirse de izquierdas o de derechas. Los que así se reivindican cometen un error. La universidad es por definición pensamiento diverso, pluralismo, apertura a todas las vertientes del conocimiento humano. Y al mismo tiempo la universidad es cambio, transformación.

-¿Cuál es su propuesta para la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC)? ¿Cómo espera posicionarla y desarrollarla?

-La UAHC tiene una historia valiente, de compromisos con la democracia, las libertades públicas y el pensamiento diverso. En efecto, no se puede olvidar que algunos de los centros que forman el actual directorio de la universidad, como el PET, PIEE, GIA, GEA, FASIC, entre otros, desafiaron en los años ochenta la imposición autoritaria con propuestas alternativas a las política públicas de Pinochet y los Chicago boys. Y luego, siempre con la inspiración en el cardenal Raúl Silva Henríquez, se forma nuestra universidad. Mi propuesta para la universidad, en primer lugar, es avanzar en excelencia académica, fortaleciendo el compromiso ciudadano con los jóvenes que desean participar en la construcción de un país más justo, en un estrecho compromiso solidario con un país afectado por tragedias como la que actualmente golpea a nuestro país, pero también arrasado por las desigualdades en la educación, la salud, la vivienda, etc. En segundo lugar, avanzar en excelencia docente, apoyando a los jóvenes maltratados por una educación básica y media de mala calidad. En tercer lugar, una activa presencia pública frente a los desafíos del país: desigualdades, pequeños empresarios, trabajadores, consumidores, regiones, medioambiente, etc. En cuarto lugar, vínculos más estrechos con universidades de América Latina y el mundo. En suma, deseo una universidad solidaria, volcada a la sociedad civil, pero internamente de la mejor calidad en docencia e investigación.

-¿Cómo ve la situación de la educación superior en la que hoy rigen a plenitud las reglas del mercado?

-El cataclismo del 27 de febrero, y el desastre en la mitad del país, obligan a terminar con el lucro en la educación Además, la municipalización ha perdido todo sentido. No veo posible que los municipios puedan hacerse cargo de las escuelas en medio del la destrucción física, productiva y comercial. Y tampoco veo cómo se les pueda cobrar matrícula y aranceles a estudiantes cuyas familias lo han perdido todo. La educación chilena se encuentra en una crisis de envergadura. El sistema educacional pinochetista ha culminado en un desastre, que la Concertación fue incapaz de transformar. Los hijos de familias de bajos ingresos reproducen la miseria de sus padres en escuelas municipalizadas inservibles, mientras las privadas, subvencionadas por el Estado, enriquecen a empresarios inescrupulosos. Por su parte, la multiplicación de universidades privadas sólo ha servido para engañar con ese mayor acceso de los jóvenes a la educación superior. Durante tres décadas se ha venido privilegiando la promoción de establecimientos privados, mientras se ha desmantelado el sistema público. Ello constituye la causa principal de la crisis del sistema educacional en su conjunto.

-¿Qué le parece el sistema de acreditación universitaria? ¿Asegura este sistema la calidad de la educación superior?

-Es preciso diferenciar dos aspectos. El primero, en tanto instrumento técnico, el sistema de acreditación es positivo al asegurar la presencia de indicadores para medir la calidad de la educación. El segundo, este instrumento sería representativo de las necesidades del país si permitiese superar las desigualdades que afectan al sistema educacional en su conjunto, reflejase la diversidad y la innovación, y asegurará la calidad vía resultados concretos del aprendizaje logrado por los alumnos. Todo ello se ha dejado de lado porque actualmente impera el lucro y las exigencias inmediatas del mercado. En consecuencia, es muy difícil fortalecer la investigación de base cuando lo que le interesa al mercado son los negocios inmediatos. Al mismo tiempo, es difícil asegurar calidad docente cuando se les exige a los profesores universitarios realizar 5 ó 6 cursos por año. No hay tiempo entonces para pensar, reflexionar, atender a los estudiantes. Esta urgencia por la rentabilidad llevada a los claustros universitarios impide también que los universitarios extiendan su actividad a la sociedad civil.

-¿Es posible mantener la proliferación de centros de estudio o inevitablemente vamos hacia una concentración en unas pocas grandes universidades?

-No es posible mantener la proliferación de centros de estudio que no logran satisfacer estándares adecuados de calidad y cuya orientación central es a la generación de lucro y no el mejoramiento de la calidad de la cultura y la educación. Adicionalmente, la desigualdad e inequidad necesariamente conducen a la concentración de recursos y oportunidades en los centros de estudios que cuentan con mejor financiamiento. Ello habrá de derivar en una paulatina concentración de las principales cotas de la vida universitaria en torno a un grupo de élite y la desaparición y/o deterioro paulatino de numerosos centros de formación. De esta manera, así como el régimen neoliberal, con autorregulación y Estado mínimo, conduce inevitablemente a la concentración bancaria, productiva, comercial y en los medios de comunicación, también permite que proliferen muchas universidades privadas, pero detrás de la mayoría de ellas se encuentra el poder económico concentrado, el de los grupos económicos que controlan el país, y un solo pensamiento, el que reproduce el sistema de desigualdades existente en Chile. Más aún, en las universidades tradicionales, muy en concreto en la Facultad de Economía y de Negocios (como se la llama actualmente) de la Universidad de Chile, la influencia del grupo Luksic y Saieh es determinante. Ambos financiaron las nuevas instalaciones de esa casa de estudios. Dudo que esa facultad pueda investigar hoy día sobre la concentración de la riqueza. Por ende, no sólo la educación universitaria moderna y de calidad está en riesgo. También se ve amenazada la libertad de pensamiento del conjunto de la sociedad.

-¿Qué efectos puede tener en la producción de conocimientos que las universidades sean hoy propiedad de grupos ideológicos?

-Me parece gravísimo. En efecto, la diversidad en investigación y docencia, rasgo característico de toda universidad, se perdió con la dictadura, pero no se ha recuperado en los gobiernos de la Concertación. //LND

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