Serie de tensiones generadas por radicales
Participación de Gómez en la primaria contra Frei, terminó en choque con Escalona. Luego hubo enfrentamiento con el comando. Y Meza criticó a Bachelet y a Velasco.
La polémica que causó en la Concertación la decisión de parlamentarios del Partido Radical Socialdemócrata (PRSD) de pactar con la derecha y el PRI la composición de la mesa de la Cámara de Diputados para los próximos cuatro años, es un capítulo más de una serie de desencuentros que han afectado en los últimos meses las relaciones entre esa colectividad y sus socios del conglomerado oficialista.
Todo empezó el año pasado con las primarias en la multipartidaria para designar a su candidato presidencial. La decisión del radicalismo de levantar la opción del senador José Antonio Gómez, para competir contra Eduardo Frei, generó tensiones al interior de la coalición, sobre todo en el presidente del PS Camilo Escalona, que expresaba que la demora en tener candidato, desmejoraba las opciones del conglomerado ante Sebastián Piñera.
Esta polémica concluyó la noche de las primarias -5 de abril- con una pequeña batahola en el escenario en que se estaba proclamando a Frei, cuando Escalona insultó a Gómez.
Luego, con la campaña ya en marcha, el senador Gómez criticó que ciertas iniciativas de su partido no estaban siendo consideradas por la candidatura de Frei. Y amenazó con retirar al partido de la coalición de gobierno. Solucionado también ese conflicto, Gómez criticó al propio aspirante presidencial al decir que “la relación con Frei nuevamente se está complicando”, esta vez por la supuesta preeminencia del comando del candidato por sobre los partidos.
En el último tiempo la polémica se instaló a partir de las declaraciones del presidente (S) del PRSD, diputado Fernando Meza, sobre la responsabilidad que le cabría a la Presidenta Michelle Bachelet y al ministro de Hacienda Andrés Velasco, en la derrota presidencial del pasado domingo 17 de enero.
Las réplicas no tardaron en aparecer en toda la Concertación, donde las palabras de Fernando Meza fueron catalogadas de “injustas” y “desleales” hacia Bachelet especialmente.