
Miércoles 19 de enero de 2011| por Paulina Basso Faras
El Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace) lanzó ayer su campaña de verano "100% libre de drogas y alcohol" con la que busca alertar a los jóvenes y ofrecerles ocupaciones saludables para sus vacaciones.
A través de boletines informativos y actividades recreativas el Conace quiere mostrarles a los jóvenes que pueden pasarla bien sin consumir drogas y alcohol, por primera vez hablándole directamente a ellos y no a sus padres.
El director de Postgrado e Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales (UDP), Rodrigo de la Fabián, opina que "meter en un mismo saco las drogas ilícitas con las lícitas me parece un error".
"Cómo podemos decir 100% sin alcohol cuando es legal en Chile tomar, sus papás toman ( ) me da la impresión que este tipo de discursos justamente se expone a que un adolescente diga porqué ustedes pueden tomar y nosotros no, en el caso del alcohol", agrega.
De Fabian sostiene que "es mejor enfocar este tipo de cosas desde una mirada propositiva que prohibitiva". Recuerda un caso fallido en Estados Unidos, donde "se invirtieron millones y millones de dólares en una campaña a nivel nacional que después fue evaluada y el resultado fue que no sólo que no sirvió, sino que en algunos casos aumentó el consumo".
Dice el sicólogo que "entonces el tema de las campañas no es menor y, en general, mi impresión es que no se abordan bien, con una mirada muy adultocéntrica, es decir, no se incorpora mucho la mirada de los jóvenes o pobremente".
Indica que "uno puede potenciar factores protectores de una manera indirecta y estar disminuyendo el consumo (de drogas y alcohol) sin entrar en esta campaña tan directa, entre el no consumas, sí consumo", señala De la Fabián, quien cree que "este "gallito" generalmente tiene muy poco impacto para los jóvenes".
CONSEJOS
Separar el tema del alcohol y las drogas es uno de los consejos que da el psicólogo, porque "creo que es necesaria esa separación" entre lo lícito y lo ilícito, apunta De la Fabián.
"En el minuto en que el joven ya empezó a tomar es cuando tiene que haber un cambio en el enfoque, porque no saca nada ese papá con seguir sosteniendo su discurso prohibitivo, porque lo que va a lograr, a lo más, es que el chico siga tomando pero que él no lo sepa", explica el académico de la UDP.
"Sí me parece que en el minuto en que empiecen a tomar los chicos los papás asuman que ése es un hecho y que cambien el discurso, que el tema no sea ya la abstinencia como es el discurso del Conace, sino que cómo beber de una manera que no les suponga riesgos, como no manejar con alcohol y ese tipo de educación", aclara De la Fabián.
"Finalmente, lo que es más protector tiene que ver con mantener una buena comunicación con los adolescentes, de manera que sientan respeto por la figura paterna", tanto para prevenir el consumo de drogas como para manejar de buena forma el consumo de alcohol, explica el especialista.
"Pero cuando digo respeto no digo temor, porque el temor funciona mientras lo están mirando, mientras los pueden castigar, pero no sirven cuando (los padres) no están presentes", agrega De la Fabián.
"La función de los papás es una cuestión de monitoreo, que no es lo mismo que espiar, pero significa que los papás tienen que estar presentes en momentos claves" señala el psicólogo, como "cuando los chicos lleguen a la casa o ir a buscarlos (a las fiestas), para llevar el pulso de lo que está pasando" con los jóvenes.