
Domingo 6 de junio de 2010| por MONSERRAT LECAROS
El evento web de la semana fue 140SCL, que fue organizado con una lista oficial de 140 invitados elegidos con pinzas. El objetivo era reunir en un mismo espacio a aquellos que generan mayor atracción en el juguete más top del momento: Twitter. Sólo los considerados influyentes por los organizadores del evento eran los invitados. Esto era como un matrimonio, como me dijo un amigo. Muchos esperaban con ansias que les llegara una invitación y, no tenerla, era un golpe al ciber-ego. Yo fui una de las favorecidas.
La convocatoria se fijo a las 19:30 del miércoles en la Torre Telefónica. Como nunca, llegué puntual. Los invitados fueron recibidos por una versión de la alfombra roja al estilo Betazeta (Bz), empresa organizadora y responsable de la elección de los invitados: una alfombra completamente verde, color simbólico de Bz, empresa que hoy se posiciona como la red de blog más importante a nivel latinoamericano made in Chile.
Cuando llegué al final de alfombra roja-verde, y al tener que decir quién era, no tuve que mostrar credencial o carné. Mi gracia desde hace cuatro años es mi falso pelo rojo, más mis lentes grandes, con lo cual era imposible pasar desapercibida. Donde iba, alguien me saludaba. Me sentí popular. Claro, popular entre mi especie: los ñoños de la web.
Pero la fauna no estaba protagonizada por los webstars, también estaban los que tenían poder por defecto. Políticos, periodistas de TV y empresarios también asistieron a esta experimental reunión. Allí estaban Eugenio Tironi, el ministro de Transportes Felipe Morandé, el diputado Felipe Harboe y la ministra Ena von Baer, todos twitteros políticos, pero con distintas aristas. Tironi y Harbone utilizan la plataforma para dar a conocer sus planteamientos políticos y, de vez en cuando, tienen un intercambio de caracteres con otro twittero. Morandé, después de que asumió, se puso más formal. Von Baer generalmente da anuncios oficiales y, de repente, abre su corazoncito de ministra.
Según mi fuente extra oficial, los asistentes llegaron a ser más de 220, entre los twitter-stars y los amigos obligatorios que llevó cada marca. ¿No éramos 140 los invitados top, top, top? Era imposible caminar. El lugar no era propicio para un evento de esta envergadura, por lo cual, hubo muchos empujones para poder desplazarse.
Antes de que todos disfrutaran de la barra libre, las palabras de bienvenida las encabezó el gerente general de Movistar, Oliver Flögel. Se suponía que iba con una presentación Power Point, pero no resultó. Siempre hay algo que falla, pero creo que en una cita con los más hipercontectados fue un golpe bajo para la organización. Es pecado capital cuando no funciona la tecnología en las manos de los súper tecnológicos.
Twitter siempre se llena de malos comentarios. Pero la noche del miércoles las palabras sospechosamente buena onda sobraron. Fuimos todos amigos. Como me dijo una vez Fabrizio Copano: Salúdame con la confianza que nos da Twitter. Esta frase llevó la batuta de la jornada. La ironía se hizo presente entre los que asistieron. Para algunos aceptar la invitación y ser parte de la velada era asumirse como influyentes y para otros, era una gran junta Twitter con copete gratis.
¿Qué pasó? ¿De qué se perdió el resto? ¿Me sentí influyente porque me invitaron? Chile es un país muy extraño y más lo son los compatriotas que colmamos la web imponiendo nuestras ideas a través de este servicio. Es increíble el poder de proponer un tema y que sea comentado. También lo es comentar una información y que ésta tenga la capacidad de viajar en tiempo real a las pantallas del resto de la humanidad. Pero si ser influyente es publicar que te gusta el pan con paté y recibes 10 respuestas de que a otro también les gusta, pues sí, lo soy.