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Sábado 13 de agosto de 2011| por Judy Dempsey / International Herald Tribune / Foto: Archivo
Este 13 de agosto, 50° aniversario de la construcción del Muro de Berlín, la rama regional del Partido de la Izquierda de Alemania se congregará en el estado nororiental de Mecklenburg-Pomerania Occidental.
Los delegados, muchos de ellos ex comunistas de la Alemania oriental pero también personas jóvenes, debatirán una extraordinaria moción presentada por algunos militantes: quieren que su partido declare que la construcción del muro fue una necesidad ineludible.
Si aquello deja alguna duda respecto de la nostalgia del Partido de la Izquierda por un muro que estuvo en pie durante 30 años, una encuesta publicada este mes por el diario “Berliner Zeitung” mostró que el 75% de los partidarios del partido en Berlín pensaban que el muro se justificaba, total o parcialmente.
El apoyo al muro no está confinado en el Partido de la Izquierda. La encuesta mostró también que un tercio de los berlineses pensaban que la construcción de 155 kilómetros que separó a Berlín occidental de sus entornos alemanes orientales, por no mencionar los 1.400 kilómetros de frontera fuertemente vigilada entre las dos Alemanias, estuvo al menos parcialmente justificada.
Los encuestados dijeron que el muro fue necesario para detener el éxodo de personas calificadas desde la República Democrática Alemana (alrededor de 2,5 millones entre 1945 y 1961) y para estabilizar la situación política, allí y en toda Alemania, durante la guerra fría.
Arnold Schoenenburg, miembro del Partido de la Izquierda y uno de los autores de la moción que se debatirá en Mecklenburg-Pomerania Occidental, dijo que el socialismo hubiese sido imposible de construir sin el muro.
Pero también hay quieres cree que ese apoyo al muro es una burla para los cientos que fueron muertos tratando de escapar, los miles que se opusieron al régimen y los individuos de la policía secreta, la Stasi, que sustentaron al régimen.
“Este aniversario es muy, muy triste”, dijo Hope M. Harrison, profesora asociada de historia y asuntos internacionales de la Universidad estadounidense George Washington.
Harrison ha tenido un extenso acceso a archivos de Moscú y Berlín que documentan la decisión de construir el muro. “Cuando se miran estas encuestas, el aniversario es particularmente triste. Muestran que el muro todavía está muy presente en las mentes de muchas personas”, dijo.
La perpetuación del muro en la mente se liga a la inseguridad económica, especialmente entre las mujeres que se acercaban o recién superaban los 40 años de edad al colapsar el muro en 1989. Las mujeres ocupaban una posición particularmente privilegiada en la Alemania oriental comunista. Había un excelente sistema de cuidados infantiles que permitía a las madres retomar trabajos con horarios flexibles o a tiempo completo.
Pero estas son oportunidades que las mujeres alemanas occidentales están hoy buscando.
Cuando se produjo la reunificación en 1990 y las enormes y no competitivas empresas industriales de la ex Alemania Oriental fueron cerradas, millones perdieron sus empleos.
También perdió la ex nomenclatura del Partido Comunista que pertenecía al aparato partidario, incluyendo la Stasi.
Muchos llevan al muro en sus mentes debido en parte a que todavía creen que Alemania oriental era el mejor Estado, y en parte porque la gran mayoría de ellos ya no tiene poder ni carreras en la Alemania reunificada.
Esta perpetuación mental del muro sirve a los intereses del Partido de la Izquierda, sucesor del Partido Socialista Unificado de Alemania Oriental.
Desde la reunificación, el Partido del Socialismo Democrático, rebautizado Partido de la Izquierda, ha venido ganando alrededor de una cuarta parte de todos los votos en los estados del este, lo que le ha permitido tener una voz vigorosa en el Parlamento federal, el Bundestag.
Analistas dicen que el aspecto más perturbador de este aniversario es la impronta que el muro ha dejado en la generación joven.
Cuando cayó el muro, el talento se trasladó al oeste. Esto condujo a una transformación radical de la población, dijo Steffen Kroehnert, demógrafo del Instituto de Población y Desarrollo de Berlín.
Entre 1989 y 2005, más de 1,6 millones de alemanes orientales partieron a Alemania occidental. “El impacto en la región ha sido inmenso”, agregó Kroehnert.
Las personas que se marcharon eran jóvenes, motivadas y educadas. Más de 60% tenían menos de 30 años y las mujeres representaban un porcentaje desproporcionadamente alto, según un estudio reciente publicado por Kroehnert.
“Las mujeres vieron lo que les había ocurrido a sus madres”, señaló. “Vieron las escasas perspectivas de tener buenos empleos. Estudiaron y luego emigraron. Y postergaron tener hijos”.
Las estadísticas muestran que pocas personas regresaron. De manera que en Alemania oriental, la población joven ha caído. En 1989, un 25,5% tenía menos de 20 años de edad. En 2008, como resultado de las declinantes tasas de nacimiento y emigración, esta tasa cayó a 15,5%. El nivel alemán occidental era de 19,9%.
El impacto de esta fuga de cerebros es obvio. Pueblos y ciudades están desolados, especialmente en los estados nororientales de Mecklenburg-Pomerania Occidental y Brandenburg.
Quienes aún permanecen son jubilados o están permanentemente desempleados. Hay pocas oportunidades para los jóvenes.
Particularmente preocupantes para los sociólogos son las filas de desempleados entre los hombres jóvenes solteros que se ven atraídos por los partidos de extrema derecha, especialmente cuando se trata de acusar a los vecinos europeos del este por quitarles los empleos.
Y así es como la historia se repite, ambas veces como tragedia. Fue precisamente este tipo de fuga de cerebros lo que motivó hace 50 años al liderazgo de Alemania Oriental a construir el muro.
Hoy, al menos, ni siquiera los miembros más radicales del Partido de la Izquierda sugieren que reconstruirlo ayudaría en algo. Pero, como partido, tiene todavía que cerrar este capítulo de la historia alemana.