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Martes 11 de septiembre de 2012 | por Luis Godoy Ortiz - Foto: Esteban Garay
Claudio Bravo: Pese a los 3 goles recibidos su actuación fue la única rescatable en el Monumental. El golero estuvo atento todo el partido y evitó al menos 4 tantos colombianos. Sin embargo, con una defensa lenta y, parafraseando a Hernán Godoy “pava” no pudo evitar la derrota.
Marco González: Sólo regular lo de el zaguero del Flamengo. Perdió todas las pelotas aéreas ante Radamel Falcao, se dejó anticipar y se notó lento. Puso ganas pero eso en el fútbol no basta.
Arturo Vidal: No es líbero y se notó. No sólo porque se cazó tempranamente con una amarilla, sino, porque su tendencia a desordenarse complicó a todos sus compañeros. Se vio desubicado, sin tiempo y distancia. Le dijo a Borghi que no era su puesto, pero el DT no lo escuchó.
Gonzalo Jara: El peor de la defensa chilena. Lento, sin marca, sin anticipación, ´perdió todos los mano a mano que tuvo con Teofilo Gutiérrez, Radamel Falcao y Camilo Zúñiga. Nadie se explica su retorno a la selección.
Mauricio Isla: Ni la sombra del jugador que deslumbró al mundo hace 6 meses. Sin marca, sin proyección. Se le notó el miedo y la falta de fútbol. Borghi lo tiro al sacrificio y el “Huaso” no pudo salvarse.
Marcelo Díaz: Se suponía que debía ser el complemento de Gary Medel en la destrucción del fútbol colombiano y ayudar en la salida de Matías Fernández, pero el hombre del Basilea no hizo ni lo uno ni lo otro. Casi no tocó la pelota, les vio la camiseta a los cafeteros y nunca apareció su buen pie.
Gary Medel: Una nueva estupidez en su carrera. Hasta el minuto 35 era el mejor de Chile, pero esa tontera de demostrar guapeza otra vez le pasó la cuenta. Dejó a la selección con 10 y sin marca en el medio. Para castigarlo.
Eugenio Mena: Cada vez que el volante de Universidad de Chile se calza la Roja pareciera que la camiseta nacional le pesara un par de toneladas. Tímido, carente de ideas y poca personalidad. Definitivamente Mena no es rival para Jean Beausejour.
Matías Fernández: En el primer tiempo fue el mejor. Intentó habilitar, llevó la pelota, aportó marca y se matriculó con un golazo como en sus mejores tiempos. No obstante, en el complemento desapareció por la enorme superioridad de los rivales.
Alexis Sánchez: Jugando así, nadie se explica cómo llegó al Barcelona. En la Roja no es puntero, ni 9, ni creador, deambula por la cancha abusando de los amagues y tratando de lucirse más que generar para el equipo.
Humberto Suazo: Pobre partido el de “Chupete”, un poco porque nunca recibió con ventaja, pero también porque no tuvo la sapiencia de otros encuentros de moverse y ser aporte tácticamente. No obstante, es el mejor piloto de ataque que la Roja puede tener.
Junior Fernandes: Un remate sin potencia y nada más. El moreno atacante se contagió en el caos del equipo.
Sebastián Pinto: Ingresó por Suazo con la idea de aportar potencia, pero casi no tocó la pelota, principalmente, porque Colombia no le prestó el balón a Chile.
Mauricio Pinilla: Jugó sólo 8 minutos, pero demostró que es el relevo de Suazo (suspendido por acumulación de tarjetas) para el próximo partido. Se movió, intentó y mostró amor propio, algo que por momentos les faltó a los jugadores de la Roja.
Claudio Borghi: El gran responsable de la derrota de la Roja. Su invento de Vidal e Isla, más ese concepto de “libertad” que le da a Sánchez terminaron por hacer sucumbir a Chile ante una buena selección, pero no de las mejores del mundo.